Pedro Simón y el arte de recoger los pedazos: un canto a la vida tras lo inesperado
Tras el éxito de su anterior trilogía, el periodista y escritor regresa con ‘Lo inesperado’
Explora la fragilidad de la existencia y la capacidad del amor para actuar como trinchera contra la intemperie
Pedro Simón se ha consolidado como uno de los autores más leídos en España, con más de 200.000 ejemplares vendidos de sus obras precedentes. En esta nueva entrega, titulada ‘Lo inesperado’, el autor vuelve a su “patria literaria”: la periferia de lo cotidiano, dando voz a esos personajes secundarios que a menudo quedan fuera de plano en una sociedad obsesionada con la productividad.
La novela arranca en ese instante preciso en que la vida se detiene: un accidente, una enfermedad o una noticia que obliga a replanteárselo todo. Simón explora cómo el azar redefine prioridades y relaciones a través de un mosaico de voces que se complementan para ofrecer una visión compleja de la realidad.
El relato entrelaza la historia de dos familias marcadas por la pérdida y la urgencia. Por un lado, conocemos a Luisa, una viuda enérgica que se niega a que la vejez sea un tiempo muerto y busca, a sus setenta años, una segunda oportunidad para sentir el amor. Por otro, a Andrés, un hombre discreto cuyo mundo giró durante años en torno al cuidado de su mujer enferma y que ahora debe aprender a habitar un vacío difícil de llenar.
Uno de los pilares de la obra es el análisis de la “generación sándwich”, aquellos adultos que cuidan simultáneamente de sus padres y de sus hijos. A través de personajes como Lola, una cajera de supermercado agotada por la responsabilidad, Simón acuña el término de la “generación tostada quemada”: madres que, entre tantas tareas, terminan raspando el pan quemado para no desperdiciar nada, mientras sacan una energía desconocida para sostener a los suyos.
La fragilidad se hace aún más patente con el diagnóstico de Lucas, el nieto de Andrés, quien a sus once años es diagnosticado con leucemia. Este hecho obliga a los personajes a transitar por la planta de oncología infantil, un lugar de “silencios aleta de tiburón” donde la infancia se ve obligada a madurar de golpe.
A pesar de la dureza de los temas tratados -el duelo, la demencia y la enfermedad, Simón mantiene un equilibrio magistral entre el dolor y la luz. El autor confiesa a Noticias Cuatro que “lo contrario de la muerte no es la vida, sino el amor”, y es este sentimiento, manifestado en los cuidados cotidianos y en los gestos pequeños, el que permite a los personajes seguir viviendo.
En 'Lo inesperado', las manos de los mayores ya no desnudan, pero “abrigan como un buen brasero”. La novela, inspirada en historias reales, termina siendo un bellísimo canto al amor en la tercera edad y una lección de resiliencia. Como afirma el propio Simón, el éxito no es otra cosa que levantarse, mirar las propias cicatrices y decir: “Joder, qué bien me sientan”.
La obra invita al lector a no esperar para mostrar los afectos, recordándonos que, aunque nadie está preparado para lo inesperado, todos estamos obligados a seguir caminando, incluso si es para empezar de nuevo.
