Bad Bunny: el altavoz de la resistencia puertorriqueña que conquista el mundo

Bad Bunny: el altavoz de la resistencia puertorriqueña que conquista el mundo
Bad Bunny: el altavoz de la resistencia puertorriqueña que conquista el mundo. Realización: Gabriel Pérez Iglesias
  • Las profesoras Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Rideau publican ‘PFKNR: Bad Bunny y la música como un acto de resistencia’

  • Explican el porqué de su éxito global sin renunciar a la identidad y su uso de la música como herramienta de protesta social

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La trayectoria de Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido mundialmente como Bad Bunny, ha trascendido las listas de éxitos musicales para convertirse en un altavoz de las tensiones sociales y políticas de Puerto Rico. Su vida, marcada por experiencias entre apagones, huracanes, corrupción política y opresión, refleja el impacto continuo del colonialismo en el archipiélago, un trasfondo que resuena profundamente en su obra. Este fenómeno es analizado en el libro ‘PFKNR: Bad Bunny y la música como un acto de resistencia’, de las profesoras Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Rideau. En una entrevista con Noticias Cuatro, presentan al artista como parte de una larga tradición puertorriqueña que combina alegría y protesta. 

A diferencia de otros artistas latinos que adaptaron su música para audiencias anglófonas, Bad Bunny se ha negado a comprometer su identidad lingüística, insistiendo en cantar exclusivamente en español. Su éxito demuestra que no es necesario "traducirse" para ser entendido ni renunciar a la lengua propia para alcanzar una audiencia global, lo que ha obligado al público mundial a acercarse a su música en sus propios términos.  

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Su fama y éxito musical no son a pesar de su herencia, sino precisamente gracias a ella, convirtiendo el acto de escucharlo en un acto radical de conexión con la lucha del pueblo puertorriqueño. A pesar de ser una superestrella, ha expresado su deseo de vivir siempre en la isla entre su gente, rechazando las "burbujas" de lujo que desplazan a sus compatriotas. 

El compromiso político de Bad Bunny alcanzó un punto de inflexión durante el Verano Boricua de 2019, cuando interrumpió su gira europea para unirse a las protestas que exigían la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló.  

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En este contexto, el reguetón y el perreo se reivindicaron como formas legítimas de expresión política; consignas como "Sin perreo no hay revolución" transformaron el baile en un acto inherentemente revolucionario. Posteriormente, a través de himnos como "El Apagón" y documentales como Aquí vive gente, el artista ha denunciado la gentrificación, el desplazamiento masivo y la ineficiencia de la red eléctrica bajo la administración de LUMA Energy. 

Bad Bunny ha emergido también como un símbolo de nuevas masculinidades, cuestionando los roles de género tradicionales mediante su estética y sus declaraciones. Ha utilizado su plataforma para denunciar la crisis de feminicidios en la isla y la violencia contra las personas trans, como ocurrió tras el asesinato de Alexa Negrón Luciano. Además, ha impulsado las carreras de artistas queer como Villano Antillano y Young Miko, integrándolas en sus presentaciones más masivas y desafiando la homofobia persistente en la industria. 

En el marco de las elecciones de 2024, el artista radicalizó su postura política al denunciar la corrupción del bipartidismo tradicional y apoyar activamente a La Alianza de País. Financió vallas publicitarias con mensajes contundentes contra el PNP y el PPD, aclarando que su lema "Muerte al PNP" se refería a la muerte política de un sistema que le ha fallado al pueblo puertorriqueño. Su álbum más reciente, ‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’, funciona como una advertencia sobre el peligro de extinción de la cultura puertorriqueña frente a los intereses extranjeros. Para Benito, su misión es clara: representar a Puerto Rico con el orgullo más puro dondequiera que vaya, bajo la premisa de que "Seguimos aquí".