Valentín Carrera narra la odisea de Rosendo Salvado: el monje gallego que humanizó la Australia indómita
El escritor y periodista berciano ha sido galardonado con el Primer Premio Altaïr de Literatura de Viajes por su obra ‘El mundo desde abajo’
Salvado destacó por su mirada humanista, en un contexto donde los indígenas eran considerados "seres sin alma"
En el siglo XIX, un monje benedictino nacido en Tui, Rosendo Salvado, emprendió una de las aventuras más extraordinarias de la historia misionera y exploradora. Definido como el “Humboldt gallego", Salvado no solo fue un religioso, sino un personaje poliédrico: músico, médico, antropólogo y un pionero en la defensa de los derechos humanos que fundó la misión de New Norcia en el inhóspito ‘bush’ australiano. Su vida, marcada por una voluntad de hierro y una inteligencia emocional asombrosa, lo llevó a cruzar diez veces los océanos y a convivir íntimamente con los pueblos indígenas Yued y Noongar.
Esta fascinante epopeya ha sido rescatada del olvido por el escritor Valentín Carrera en su obra ‘El mundo desde abajo’ (Ed. Folch & Folch), recientemente galardonada con el Primer Premio Altaïr de Literatura de Viajes. El jurado calificó el libro como "el ejemplo perfecto de lo que debe ser un libro de viajes", destacando su riqueza léxica y el profundo impacto emocional de una investigación que conecta la historia de Australia con la de Europa. La obra no solo narra el viaje físico, sino que entabla un diálogo con el presente sobre la convivencia y la igualdad.
Salvado destacó por su mirada humanista. En un contexto donde los indígenas eran considerados "seres sin alma", él los trató como iguales, defendiendo que "solo hay una raza humana", explica Valentín Carrera en una entrevista con Noticias Cuatro.
La travesía de Salvado comenzó en 1845 a bordo de la fragata ‘Elizabeth’, en un viaje de 113 días de navegación desde Londres hasta Fremantle. Al llegar, se adentró en la selva con un carro de bueyes y apenas provisiones, enfrentándose a una naturaleza extrema donde aprendió técnicas de supervivencia nativas, como beber agua de las concavidades de los eucaliptos o alimentarse de los "bardis" (gusanos de las acacias) para no perecer de hambre. Su capacidad de adaptación fue tal que llegó a dominar los dialectos indígenas, redactando el primer diccionario en español de las lenguas del norte de New Norcia.
Un hito clave en su odisea ocurrió en mayo de 1846, cuando la misión se quedó sin recursos. Para salvarla, Salvado regresó a Perth y, vistiendo sus hábitos andrajosos y descalzo, ofreció un memorable concierto de piano de tres horas ante la alta sociedad colonial. Con la recaudación, pudo comprar bueyes, herramientas y semillas, consolidando el asentamiento que se convertiría en un faro espiritual y agrícola en Australia Occidental.
Fue un firme defensor de la igualdad de la mujer y luchó contra la esclavitud, integrando a los nativos en la vida de la misión sin destruir su dignidad. Hoy, su legado sigue vivo en New Norcia, y la obra de Carrera contribuye además a limpiar su nombre de la "leyenda negra" que le atribuía erróneamente la introducción del eucalipto en Galicia, un infundio que el libro desmiente con rigor histórico.
