“La salud mental no existe”: el psiquiatra José Luis Marín denuncia la deshumanización de la medicina actual

El presidente de honor de la Sociedad Española de Psicoterapia publica un ensayo donde denuncia la medicalización del sufrimiento
Aboga por integrar factores sociales y biográficos en el tratamiento de los pacientes que acuden a las consultas psiquiátricas
Tras más de cincuenta años de práctica clínica, el psiquiatra José Luis Marín lanza una propuesta provocadora: la salud mental, como entidad separada de lo corporal, es un concepto vacío e inexistente. Lo mantiene en un libro que acaba de publicar con el provocativo título de ‘La salud mental no existe, la salud sí’ (Ed. Grou).
Según el autor, la medicina contemporánea ha caído en una fragmentación excesiva que divide al ser humano en edificios y facultades distintas para el cuerpo y la mente, ignorando que el individuo es un todo indivisible. Esta "veterinaria de mamíferos", como él la denomina en una entrevista con Noticias Cuatro, se centra en tratar enfermedades aisladas en lugar de cuidar la salud integral de las personas.
El libro critica duramente el "cientifismo" de la psiquiatría moderna y su dependencia de manuales como el DSM, a los que califica de catálogos de síntomas que a menudo "psiquiatrizan" el sufrimiento humano normal. Marín señala que la industria farmacéutica ha jugado un papel determinante en la invención de trastornos, como ocurrió con la transformación de la timidez en "fobia social" para vender fármacos específicos. Además, sostiene que el famoso "mito de la serotonina" y el desequilibrio químico han servido como una cortina de humo para evitar mirar las verdaderas causas del malestar: la historia de vida del paciente.
La "revolución" que propone el autor pasa por desplazar la pregunta clínica del tradicional "¿qué te pasa?" al revelador "¿qué te ha pasado?". Este enfoque, denominado Atención Informada sobre el Trauma, busca entender cómo las experiencias adversas infantiles (ACE) y los vínculos de apego inseguro modulan el sistema biológico y predisponen a la enfermedad en la adultez. Para Marín, la verdadera curación no reside en el fármaco, sino en el "Factor T": el vínculo humano y la sintonía entre el terapeuta y el paciente, capaces de reparar lo que se rompió en la infancia.

