‘No te olvides de escribir’: el rescate de la voz más íntima de Federico García Lorca a través de sus cartas

Víctor Fernández en su entrevista con Manso. Realización: Gabriel Pérez Iglesias
  • El periodista y editor Víctor Fernández reúne en un libro el epistolario del poeta granadino con su familia

  • En las cartas, algunas inéditas y publicadas por la editorial Akal, se explora la forja de una vocación inquebrantable

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En un esfuerzo por desenterrar “las huellas de conversaciones perdidas”, la editorial Akal presenta la obra ‘No te olvides de escribir’, una recopilación del epistolario familiar de los García Lorca bajo la edición de Víctor Fernández. Este volumen, que actúa como una “arqueología epistolar”. El libro ofrece un retrato inédito y espontáneo del poeta granadino, situando en el centro de su universo a la mujer que sembró en él la semilla del amor por las palabras: su madre, doña Vicenta Lorca Romero.

“Si Federico fue posible, lo fue gracias a doña Vicenta”, explica Fernández en una entrevista con Noticias Cuatro. El libro destaca cómo esta maestra de vocación protegió los anhelos artísticos de su hijo mayor, actuando a menudo como “amortiguador” ante las expectativas más pragmáticas de su padre, don Federico García Rodríguez, quien prefería para él una carrera en Derecho. Federico mismo reconoció esta deuda intelectual, afirmando haber heredado de su madre la inteligencia y asegurando que empezó a escribir “desde el vientre” de su madre.

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Las cartas revelan a una doña Vicenta profundamente implicada en la carrera de su hijo, recomendándole incluso que llevara su teatro a la gran actriz Margarita Xirgu. Asimismo, la correspondencia muestra la preocupación constante de una madre por los detalles cotidianos: desde el frío que pasaba Federico en la Residencia de Estudiantes hasta sus gastos económicos en Madrid y Nueva York.

El epistolario permite seguir los pasos de Lorca desde sus tempranos viajes de estudios por España con el maestro Berrueta, donde ya mostraba su capacidad de asombro ante el arte de ciudades como Ávila o Burgos. Las cartas documentan también su estancia en la Residencia de Estudiantes, punto de encuentro con figuras como Dalí, Buñuel y Juan Ramón Jiménez.

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Especial interés cobran las misivas enviadas durante su aventura americana en 1929. Desde Nueva York, Federico describe con fascinación y espanto la “Babilonia trepidante” de los rascacielos y el Wall Street, compartiendo con su familia tanto su asombro ante el espectáculo de Broadway como su vivencia del crack bursátil. Sus cartas desde Cuba y Argentina completan este periplo, mostrando a un Lorca convertido en un “personaje de moda”, aclamado por multitudes en Buenos Aires tras el éxito arrollador de Bodas de sangre.

La correspondencia familiar se ve truncada por la tragedia de la Guerra Civil. El libro reconstruye los últimos días del poeta en Granada, su detención y posterior asesinato en agosto de 1936 entre Víznar y Alfacar. Tras el crimen, la familia García Lorca se vio obligada a escapar de España en 1940 a bordo del Marqués de Comillas, iniciando un exilio en Nueva York que marcaría el resto de sus vidas.

Doña Vicenta, convertida a su pesar en la madre de un “desaparecido forzado”, nunca quiso regresar a Granada. Falleció en Madrid en 1959, y en una ironía trágica del destino, sus restos reposan en el cementerio de San Justo, a pocos metros de la tumba de Ramón Ruiz Alonso, el hombre señalado como responsable de la denuncia y detención de su hijo.

Este libro no es solo una colección de documentos, sino un intento de “exhumar a Federico” a través de su voz más íntima. Como señala el prólogo de Esther López Barceló, el arte tiene la capacidad de “crear belleza en la barbarie sin dejar de señalar el crimen”. A través de estas cartas, Federico García Lorca vuelve a ganar la batalla contra la ausencia, demostrando que, a pesar de que sus huesos sigan perdidos en una fosa, España y el mundo se siguen acordando de él.