Francisco Sayáns, el ‘Willy Fog’ de 85 años que quiso dar ejemplo a sus nietos

Este capitán de navío e ingeniero naval con problemas de movilidad culmina su vuelta al mundo
Desde que se jubiló ha completado una carrera y tres doctorados y todos los días estudia durante ocho horas
A los 85 años, Francisco Sayáns se embarcó en una aventura que muchos considerarían imposible para su edad: dar la vuelta al mundo de forma épica. Equipado únicamente con una maleta de fin de semana, un solo par de zapatos y su bastón, indispensable debido a una invalidez del 36% que afecta su equilibrio, inició su viaje cruzando el Atlántico a bordo del transatlántico Queen Mary 2.
Su travesía lo llevó por Estados Unidos, Japón, Corea, China, Kazajistán y gran parte de Europa, regresando finalmente a casa en diciembre con una libreta llena de experiencias. Para Sayáns, este viaje no fue turismo, sino una forma de "viajar" de verdad: utilizando medios de transporte sencillos, contactando con las personas y superando retos físicos diarios, como el momento crítico en Japón donde casi pierde su bastón, su único apoyo para mantenerse en pie.
Según explica en una entrevista con Noticias Cuatro, el motor principal de esta vuelta al mundo fue el deseo de Sayáns de ser un ejemplo de utilidad y superación para sus seis hijos y sus nietos. Quería demostrarles que, con una voluntad firme y tenacidad en el esfuerzo, se pueden alcanzar todos los objetivos propuestos, sin importar las limitaciones físicas de la vejez. Su llegada a Bruselas para visitar a uno de sus nietos simbolizó el éxito de esta enseñanza viva, probando que "mientras te mantengas en pie siempre hay una salida".
Antes de lanzarse a recorrer el globo, Sayáns dedicó 18 años a una actividad intelectual frenética tras jubilarse como ingeniero naval a los 65 años. En este tiempo, ha completado la carrera de Antropología y tres doctorados en Humanidades (Historia del Arte, Antropología Social y Ciencias de las Religiones), gastando la tinta de cientos de bolígrafos en el proceso. Para él, las disciplinashumanísticas son el "alimento para el espíritu" necesario una vez terminada la etapa productiva, defendiendo que el ser humano solo está completo cuando une la formación científica con la humanística.
La disciplina de Francisco no es casualidad; es capitán de navío de la Armada, ingeniero nuclear y fue jefe de la delegación española en la OTAN. Su carrera profesional incluye la proyección de buques de guerra y la supervisión del buque de investigación Hespérides. Actualmente, lejos de detenerse, sigue activo como escritor e investigador de la historia medieval de Plasencia, manteniendo una rutina de ocho horas de trabajo diarias y demostrando que la jubilación es, en realidad, una oportunidad para cumplir sueños pendientes.

