Paco Arango nos da el teléfono de Dios: “Cuando ayudas a niños terminales presencias muchos milagros”
Es el fundador y presidente de la Fundación Aladina, que acompaña a niños con cáncer desde hace 20 años
Publica ‘Si no crees en Dios, te doy su teléfono’, donde revela las señales que le envía “el míster”.
Tras más de veinte años al frente de la Fundación Aladina, Paco Arango (Ciudad de México, 1966), ha decidido plasmar sus vivencias más íntimas y espirituales en su primer libro: ‘Si no crees en Dios, te doy su teléfono’ (Aguilar). No se trata de un simple resumen de su labor filantrópica, sino de un testimonio de la existencia de lo que él llama "el Míster" (como él llama a Dios), a quien ha llegado a conocer a través de su experiencia en planta de oncología infantil. “Cuando ayudas a niños terminales presencias muchos milagros”, explica en una entrevista con Noticias Cuatro.
El provocador título del libro nace de la convicción de Arango de que la relación con lo divino es accesible para todos. En sus páginas, propone un ejercicio de tres minutos de conversación honesta con Dios para pedir señales, asegurando que "el requisito indispensable es pedirlo". Según el autor, el libro busca acabar con las dudas de quienes se encuentran en una "nube gris" espiritual, ofreciendo incluso la caridad como un "atajo" o trampa bendecida para sentir la cercanía de Dios.
Una de las particularidades de la obra es que muchas de las historias extraordinarias están documentadas con fotos y vídeos accesibles mediante números o códigos QR. Arango relata experiencias que desafían la lógica, como la de su amiga Elsa, una abogada que, sin conocer a los pacientes, soñaba con detalles precisos que ayudaron a padres en duelo a recuperar las ganas de vivir. Entre los relatos más conmovedores se encuentra el de Enrique, un joven cuya muerte coincidió con la aparición de una lechuza en la terraza de Paco, un animal que en diversas culturas simboliza la transición entre la vida y la muerte.
El libro dedica un espacio vital a las señales que los niños "envían desde el cielo". Paco narra cómo su casa y su vida se han llenado de arcoíris inexplicables, un fenómeno que incluso su novia Begoña ha terminado por presenciar de forma cotidiana. Asimismo, recoge testimonios de niños que, antes de fallecer, le hablaron con serenidad sobre el "túnel de la luz", describiendo experiencias de paz que transformaron la visión del autor sobre el final de la vida, pasando de verla como una tragedia a entenderla como un paso hacia un lugar "arropado" por el amor.
Más allá del consuelo espiritual, el libro tiene un objetivo tangible: recaudar fondos para la Casa Aladina. Este centro, pionero en Europa, busca ofrecer apoyo integral y terapias a niños con cáncer y sus familias en Madrid. Para Arango, contar estas historias era una responsabilidad hacia los niños que no sobrevivieron, a quienes dedica la obra, considerándolos "ángeles" que le han regalado la alegría y el sentido de su propia existencia.
