Los detalles del show de Bad Bunny

Analizamos al detalle todo los personajes principales de una boda y fiesta que batió récord de espectadores.
El arzobispo de Nueva York se convierte en Bad Bunny en una homilía sorprendente
Hoy se habla mucho de ellos, de Eleisa y Thomas. Se casaron en plena actuación de Bad Bunny. Se casaron de verdad. Fue una boda "secreta" delante de 140 millones de espectadores. En mitad del show, la cámara sube a esos campos de caña de azúcar y hay una boda. Real y legal. No son actores, ni una escena coreografiada falsa: la pareja realmente contrajo matrimonio durante la actuación. ante 142 millones de personas. Con Lady Gaga amenizando el convite tras el beso de los novios.
Durante el baile vemos a los recien casados con su tarta gigante y una de las escenas más virales y discutidas, un niño durmiendo durante la fiesta en una silla, algo universal y bastante común en todo el planeta que algunos en redes piensan que sólo ocurre en sus paises. Todos de blanco abandonados al baile en ese Levis Stadium protagonizaron la primera boda en el intermedio de una Superbowl.
Eleisa “Elli” Aparicio y Thomas “Tommy” Wolter son los novios. Ambos son sanitarios y de origen estadounidense. Habían invitado a Bad Bunny a su boda, y el artista, en vez de asistir, los invitó a casarse en su show, fue testigo y firmó el acta de matrimonio.
La actuación de Bad Bunny estuvo tan medida al milímetro que prácticamente todo lo que se ponía ante nuestros ojos significaba algo mucho más grande. Empezando por el puesto de piraguas en el que Juan Pablo Piñeiro, jugador de baloncesto cubano, le daba en mano un vaso junto a una escurridiza bandera de España.
Siguiendo un camino que terminaba en su ya famosa casita, en honor a las clásicas casas puertorriqueñas de colores vivos y puertas de madera que pateaba con un 64, en honor a su tío, jugador de fútbol americano con este número a la espalda. Detalles orquestados hasta para Lady Gaga, que llevaba una flor de maga roja en el pecho, la oficial de Puerto Rico poniendo banda sonora a una boda en la que el bailarín estrella fue Raúl Zúñiga, "El Chino", de 88 años, elegido por mandar un vídeo al equipo del cantante.
Ella, Toñita, tampoco pasa desapercibida, la dueña de uno de los últimos clubes sociales puertorriqueños que quedan en Nueva York. Homenajes entre los que quiso incluirse cuando era niño. El apagón lo cantó con una bandera al hombro, de triángulo azul celeste en referencia a la original de la isla antes de la llegada estadounidense con una puesta en escena que criticaba la inestabilidad de la red eléctrica puertorriqueña. Siendo de lo más comentado junto a estas largas matas que al igual que Bad Bunny llevaban un ritmo propio.

