Teresa Arsuaga, mediadora: “Si quieres ser escuchado, lo primero es escuchar”

Una imagen de Teresa Arsuaga en su entrevista con Manso. Realización: Gabriel Pérez Iglesias
  • La abogada experta en mediación presenta ‘Te veo, te escucho, te reconozco’.

  • Es una guía para desjudicializar los conflictos y rescatar la autonomía de decisión.

Compartir

En un mundo marcado por la creciente judicialización de la vida privada y una "borrachera de derechos", la experta en resolución de conflictos Teresa Arsuaga publica su obra más reciente, ‘Te veo, te escucho, te reconozco’ (Arpa Editores).

A través de este ensayo, Arsuaga busca transformar el modo en que enfrentamos nuestras controversias, defendiendo que una gestión más inteligente de estas no solo mejora nuestra calidad de vida, sino que es un motor esencial para el progreso social. Y enfatiza el valor de prestar atención al otro como clave para desactivar los conflictos. “Si quieres ser escuchado lo primero es escuchar”, recomienda en una entrevista con Noticias Cuatro.

PUEDE INTERESARTE

Teresa Arsuaga tiene una dilatada trayectoria profesional en el campo de la resolución de conflictos y la mediación. Ha desarrollado talleres especializados para enseñar habilidades prácticas de diálogo. Su enfoque combina la técnica profesional con una profunda base humanística, algo que ya exploró en obras anteriores como ‘El abogado humanista’’ (2018) y ‘No dramatices’ (2021). En esta nueva entrega, Arsuaga utiliza su experiencia para sacar la teoría académica de las aulas y llevarla a la vida práctica.

Una de las tesis centrales del libro es la crítica a nuestra tendencia de delegar decisiones importantes en manos de un tercero, generalmente un juez. Arsuaga advierte que el sistema judicial tradicional suele imponer soluciones de "ganar-perder", las cuales, aunque resuelvan el aspecto legal, a menudo destruyen la relación entre las partes y generan un enorme desgaste emocional.

PUEDE INTERESARTE

Para evitar esto, la autora propone tres ejes de acción. El primero orbita sobre las percepciones: entender que nuestra mirada no es objetiva y que solemos construir "historias a nuestro favor". El segundo son las emociones: reconocer que el enfado o la ira suelen ser alarmas automáticas cuando sentimos que nuestra seguridad o bienestar están en peligro. Y el tercereo es la comunicación: sustituir el lenguaje de los reproches por peticiones eficaces en primera persona que inviten a la colaboración.

El título de la obra, ‘Te veo, te escucho, te reconozco’, hace referencia a lo que Arsuaga identifica como una necesidad humana básica y atávica: la de no ser invisible. Según la autora, muchos microconflictos (disputas vecinales, familiares o laborales) no nacen de la gravedad de los hechos, sino de un sentimiento de insignificancia o falta de reconocimiento.

Hacia el cierre de la obra, Arsuaga invita a los lectores a abrazar un nuevo paradigma: el de nuestra común indigencia. Frente al ideal occidental de autosuficiencia y fortaleza, la autora propone reconciliarnos con nuestra vulnerabilidad y dependencia mutua. Esta aceptación permite sustituir el resentimiento y el deseo de venganza por la indulgencia y el humor, herramientas que Arsuaga considera mucho más eficaces para una convivencia pacífica.