Ana Santos, exdirectora de la Biblioteca Nacional: “Las mujeres leen más porque han recuperado la libertad para aprender”
Publica ‘Sembrar palabras’, un viaje por cinco siglos de lucha femenina por el conocimiento.
Este ensayo que liga la educación con la emancipación de las mujeres españolas ganó el último Premio Espasa
Ana Santos (Zaragoza, 1957) dirigió la Biblioteca Nacional de España entre 2013 y 2023. Publica ahora ‘Sembrar Palabras’ (Espasa), un recorrido histórico donde demuestra que la libertad femenina ha estado siempre ligada al derecho a pensar, leer y escribir. El ensayo mereció el último Premio Espasa.
Durante siglos, el acceso de las mujeres al conocimiento fue sistemáticamente restringido bajo el argumento de preservar su “virtud”, entendida como obediencia y recato. Las fuentes relatan cómo la lectura femenina fue vigilada y censurada, limitada a menudo a textos devocionales.
Sin embargo, el ensayo destaca espacios inesperados de libertad, como los conventos, que funcionaron como refugios intelectuales donde mujeres como Sor Juana Inés de la Cruz pudieron formar bibliotecas y dejar memoria escrita de sus pensamientos.
El relato avanza por la Ilustración, con la aparición de los salones literarios, y llega al convulso siglo XIX, donde figuras como Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán desafiaron teorías pseudocientíficas que intentaban justificar una supuesta inferioridad intelectual femenina.
Ya en el siglo XX, el libro narra la conquista del voto y el acceso a la universidad, un avance que la Guerra Civil cortó de forma abrupta, imponiendo de nuevo un velo de silencio.
Lo que distingue a ‘Sembrar palabras’ es cómo Ana Santos entrelaza la crónica histórica con su propia experiencia vital. La autora recuerda su educación durante la dictadura franquista como algo “castrante” y puritano, donde se enseñaba a las mujeres la sumisión al marido.
“Las mujeres leen más para recuperar la libertad de aprender a la que renunciaron al atender a sus familias”, explica cuando se le pregunta porque el público femenino es el principal consumidor de libros.
Santos revela que inicialmente quiso estudiar Periodismo, pero su familia no se lo permitió por «no salir de casa», lo que la llevó finalmente al mundo de las bibliotecas, donde desarrolló una brillante carrera profesional.
Para Santos, la educación sigue siendo la clave de la igualdad. El libro no solo busca construir una genealogía del feminismo en España, sino que lanza una advertencia: los logros alcanzados son frágiles y pueden perderse si no se mantiene viva la memoria de quienes «sembraron palabras» en el pasado.
En la actualidad, aunque las mujeres lideran los índices de lectura en España, la autora insiste en que la lucha contra la desigualdad persiste en muchos entornos. Como señala Santos en las fuentes, la lectura es un acto político que permite buscar “otros mundos” cuando el propio no ofrece la felicidad deseada.
