Alberto Casas, físico: “Las leyes de la física sugieren que pasado, presente y futuro coexisten”

El profesor del CSIC publica ‘La ilusión del tiempo’, un viaje por el concepto más enigmático del universo a través de la física cuántica.
“El tiempo es una coordenada real, pero su flujo es una ilusión”, recuerda este doctor en Física Teórica.
¿Qué es el tiempo? Pocos temas han fascinado tanto a científicos, filósofos e incluso artistas a lo largo de la historia. Siglos después, la física no tiene aún una respuesta definitiva para esta cuestión; de hecho, el debate está más vivo que nunca. Sin embargo, la física actual ha revelado propiedades sorprendentes del tiempo, aspectos de su naturaleza que chocan frontalmente con nuestro sentido común.
En ‘La ilusión del tiempo’, el profesor de Física Teórica, Alberto Casas, viaja desde los trabajos de Newton y Einstein hasta las películas de Christopher Nolan, pasando por la teoría de la relatividad, la física cuántica y el concepto de entropía. Este recorrido nos lleva a reflexionar sobre eventos extraordinarios, como el Big Bang, y sobre otros mucho más corrientes, como una piedra que cae en un estanque, y a plantearnos el que probablemente sea el mayor interrogante de todos: “¿Es el paso del tiempo algo real... o es una mera ilusión?
“El tiempo es una coordenada real, pero su flujo es una ilusión”
Alberto Casas tiene clara la respuesta. “Las leyes de la física sugieren que pasado, presente y futuro coexisten”, explica en una entrevista con Noticias Cuatro. “El tiempo es una coordenada real, pero su flujo es una ilusión”, añade.
El tiempo es el recurso más valioso y, a la vez, el concepto más difícil de definir sin caer en redundancias. Aunque nuestra intuición nos dicta que el tiempo "fluye" inexorablemente desde el pasado hacia el futuro, la física moderna plantea una verdad incómoda: el tiempo, como coordenada para describir el mundo, es real, pero la manera en que lo percibimos es una ilusión creada por nuestra mente.
A principios del siglo XX, Albert Einstein revolucionó nuestra comprensión de la naturaleza con la teoría de la relatividad. Gracias a sus descubrimientos, hoy sabemos que el tiempo no avanza a un ritmo constante para todos, sino que depende de la velocidad y de la gravedad. El tiempo se dilata: transcurre más lento para un objeto en movimiento o en presencia de campos gravitatorios intensos. Esta relatividad implica que no existe un "ahora" global para todo el universo; la simultaneidad es un concepto relativo y solo tiene sentido real el "aquí y ahora" local.
Si las leyes fundamentales de la física son iguales hacia delante y hacia atrás en el tiempo, ¿por qué recordamos el ayer y no el mañana? La respuesta reside en la entropía, una magnitud que mide el desorden microscópico y que, según la Segunda Ley de la Termodinámica, tiende siempre a aumentar. Esta progresión estadística crea la flecha del tiempo, permitiendo que se formen registros y memorias de estados con menor entropía (el pasado), pero dejando el futuro en la incertidumbre.
La visión que emerge de la ciencia actual es la del "universo bloque", donde el espacio-tiempo es un todo que abarca todos los hechos: pasados, presentes y futuros. En este marco, todos los instantes existen en pie de igualdad y no hay un "presente" con una jerarquía especial. Incluso el libre albedrío parece ser una ilusión, ya que nuestras decisiones están gobernadas por las leyes físicas que rigen las neuronas de nuestro cerebro.
Para comprender nuestra situación, podemos usar una metáfora: vivir el tiempo es como viajar en un tren con el asiento orientado en sentido contrario a la marcha; por la ventanilla solo vemos lo que ya transcurrió, mientras que lo que está por venir es invisible, aunque sea igualmente real.

