“Los pecadores deben ser castigados”

El taxista asesino confiesa a una de sus víctimas el motivo de su ira justiciera. El director de la escuela en la que estudiaba era un pederasta que castigaba a sus alumnos golpeando sus nudillos y humillándoles.

El taxista asesino confiesa a una de sus víctimas el motivo de su ira justiciera. El director de la escuela en la que estudiaba era un pederasta que castigaba a sus alumnos golpeando sus nudillos y humillándoles.