Ni entrenador de fútbol, ni director deportivo: Cristiano Ronaldo se retirará como jeque… o al menos lleva ese camino

cuatro.com 27/01/2016 18:08

Partamos de la base de que en este blog somos de la firme convicción de que cada uno puede gastarse sus millones en lo que mejor le parezca. Cristiano Ronaldo no es de comprar muchas cosas pero este año se está dando unos caprichos que no están al alcance de cualquiera (cualquiera somos TODOS menos unos cuantos elegidos). Está claro que ser CR7 es muy difícil, pero si te puedes distraer tirando de tarjeta... todo se lleva mucho mejor. A este ritmo, cuando se retire del fútbol, aunque sea a los 40 como dijo Mendes, no parece que su futuro esté ligado a un banquillo o a un equipo. Su jubilación tiene más pinta de ser como la de un jeque.

No pasa por su mejor momento, le llueven las críticas por los pocos goles que lleva en Liga, pero esta semana ha vuelto a ‘vaciar’ la cuenta corriente. Cristiano Ronaldo vive en Madrid pero si el año pasado se compró un ático en Nueva York valorado en 16 millones de euros, el 2016 lo ha estrenado con un hotel en Mónaco por 140. El viaje hasta la Gran Manzana es muy largo y la ciudad más cara del mundo le pilla mucho más cerca. Además, para que comprarte una casa cuando te puedes permitir un hotel. Tienes alojamiento siempre que quieras y es una inversión de futuro. Tú también lo harías, y lo sabes.

Tener casas repartidas por el mundo no es lo habitual, hasta ahí estaremos de acuerdo. Pero tampoco lo es tener un avión privado. Así que, igual que ‘cualquiera’ necesita un coche para ir de vacaciones a su casa de la playa en Torrevieja o de la Costa Brava, Cristiano tira de jet. Así de sencillo. La ‘única’ diferencia es que un avión que te lleve y te traiga a tu antojo es un poco más caro. El que tiene CR7 le ha salido por unos 19 millones de euros. Si tiramos de imaginación y de ironía, y cambiamos millones por miles, lo mismo que un coche medio.

Y además, le sirve para poder complacer más caprichos, como por ejemplo, los últimos viajes a Marruecos que ha hecho casi diariamente en la última parte del año pasado. Desde Madrid, te plantas allí en hora y media y el ‘único’ gasto que tiene es el de la gasolina. Más o menos como si tú después de trabajar te vas a pasar el día a Cuenca y vuelves por la noche a cenar a tu casa. Día echado y preparado al día siguiente para volver a la rutina.

Justo para el día, ya tiene otro medio de transporte. Los coches le encantan y tiene una colección en su garaje que cualquier mortal se haría un selfie si alguna vez lo pilla con la puerta abierta. El lujo de ir a trabajar, en este caso a entrenar a Valdebebas, en un Rolls Royce varios días a la semana, todos no porque también tiene que utilizar los que patrocinan al Madrid, ya te hace ir con una sonrisa. Incluso seguramente es más fácil pararse a firmar un autógrafo o hacerse una foto.

Aún así, por mucho Rolls, jet privado, hotel Mónaco, las tardes en Marruecos o el ático en Nueva York, sin una estatua que te recuerde ‘no serás nadie el día de mañana’. Eso también lo tiene Cristiano. Y como si un jefe de Gobierno se tratase, en Funchal, su figura está presente en una de las calles principales. Sus seguidores tienen un lugar al que rendirle tributo y donde es el más importante.

Su vida va camino de ser más la de un jeque que la de un exdeportista. Con su extracto bancario de cada mes, es lógico que las canas que le vayan saliendo se parezcan más a las de un jeque, que a las de un entrenador trajeado dando gritos en un banquillo, o a la de un director deportivo todo el día viajando para cerrar fichajes. El tiempo lo dirá.