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Noche de cañas, confesiones prohibidas y visitas del más allá en el convento

Para despedirse de su vida fuera del convento, las chicas han decidido pasar un rato de cañas contándose experiencias de su vida anterior. Chicos, fiestas y alguna que otra resaca han dejado paso a las noches aterradoras que las chicas van a vivir en el convento porque... ¡escuchan ruidos extraños por la noche! Cuando pregunten a las hermanas, las chicas descubrirán una historia sobrenatural que ocurrió en el que ahora es su hogar.

En este cuarto programa de 'Quiero ser monja' hemos visto como las novicias disfrutaban de una noche libre antes de entrar en clausura y para aprovecharla, ¿qué mejor plan que irse a tomar unas cañas? Las chicas aprovecharon para hablar de sus antiguos novios, de las fiestas que se habían pegado y del hecho de mantenerse virgen. En este ratito de libertad, las chicas nos dejaron perlas como esta: “Cuando la gente sale de fiesta sale a cazar”, decía Janet.
Al entrar por primera vez en las celdas en las que tendrán que vivir durante tres semanas, las chicas vieron que no había espejos, algo que las hermanas Capdevila no han aceptado muy bien y que ha hecho que esta primera toma de contacto con el que va a ser su hogar no sea del todo el que ellas esperaban. Además, para las hermanas todo en su nueva casa es demasiado “frío”, no tendrán calefacción y tienen que lavarse la ropa a mano.
Durante una charla con las hermanas del convento, Jaqui ha preguntado por algo que le tiene en vela, la reencarnación. Tras asegurar que para ella la reencarnación existe, la hermana Sor Rocío, ojiplática, le ha puesto los pies en su sitio a la novicia y le ha metido un buen 'zasca' preguntándose en voz alta delante de todas si realmente Jaqui está preparada para estar en el convento. ¿Para qué preguntas, Jaqui?
Las chcias se saltan las normas
A las hermanas Capdevila, lo de los espejos y la calefacción no es lo único que no les cuadra del convento. Eso de tener que dormir solas no les hace mucha gracia y, junto a Janet, se han saltado las normas y han dormido todas juntitas. Claro que, no han sido las únicas, Paloma tampoco aguantaba la soledad y ha dormido con Juleysi, por lo visto en el convento se escuchan ruidos extraños por la noche...
Tras pasar la noche en las habitaciones del convento, las novicias acompañadas de las devotas religiosas han descubierto en qué consiste la penitencia del ayuno: no pueden comer hasta la hora de la cena. Ya que estaban hablando de ayunos, a Janet no se le ha ocurrido nada mejor que confesar que el pasado verano ella intentó hacer el ramadán pero que no fue capaz. Las madres no daban crédito. “¿Qué quieres, que te hagan bullying?”, bromeaba Juleysi que está convencida que lo que ha hecho Janet es un suicidio en toda regla.
Mientras realizaban las tareas en el patio, las chicas han querido confesarle a Sor Julia que habían dormido juntas porque por las noches en el convento se escuchan ruidos extraños por los pasillos. Tras la confesión, Sor Julia ha aprovechado para contarles a las novicias una historia que las ha dejado más aterradas todavía. Según les ha explicado, eso que las chicas oyen por las noches puede ser la música del otro mundo que se escuchaba cuando una antigua monja del convento murió. Por si fuera poco, Sor Lucía les ha enseñado los nichos donde están enterradas las monjas que han muerto allí.
Sor Julia y Juleysi, confesiones amorosas
En la hora del recreo de las hermanas del convento, Juleysi ha aprovechado para hablar con la hermana Julia sobre sus dudas con su novio Alberto mientras la hermana le daba unas clases magistrales de costura. Sor Julia le ha explicado que sus comienzos también fueron difíciles y ella también tuvo dudas con los chicos pero que el amor verdadero es el que Juleysi puede ofrecerle al Señor. Mientras, Paloma tenía muchas dudas sobre el pelo de las monjas. Le ha hecho un interrogatorio en toda regla a Sor Encarnación, y tanto han debido de convencerle las palabras de la madre a Paloma que... ¡ha terminado rapándose el pelo! Primer cambio de look en 'Quiero ser monja', en honor a la Virgen María. 
El momento de lavar la ropa a mano no ha sido un planazo para ninguna pero, a unas les cuesta más que a otras. Juleysi siente pavor por estropearse las uñas y no se ve capaz de hacer la colada con sus propias manos. Sor Rocío, la más seria de todas las hermanas, parecía que no estaba muy conforme con la actitud de la estudiante de moda y, con la rectitud que la caracteriza, les ha explicado a las chicas cómo se hacen las cosas. Cuando las chicas estaban concentradas y metidas en su tarea, Sor Rocío ha querido relajar el ambiente y les ha salpicado con agua. ¡La hermana más seria también sabe hacer bromas!
El momento más emocionante
Sor Encarnación le ha comunicado a las chicas que por ser domingo podían recibir visitas. Paloma, las hermanas Capdevila y Fernanda han pedido ver a un familiar, Juleysi sin embargo quería ver a su novio. El momento de las visitas ha sido uno de los más emotivos que hemos vivido hasta ahora en el programa, sobretodo cuando Paloma no ha podido reprimir las lágrimas al ver a sus hermanas. Que hayan venido desde Almería en representación de toda su familia le ha transmitido tanta felicidad a Paloma que hasta ha dejado de notar la reja que las separaba.
A pesar de que todas las jóvenes novicias han recibido una visita, Juleysi no la tendrá por el momento. Ya eran las diez de la noche y según les ha explicado la hermana, ya era demasiado tarde para recibir visitas en el convento. Juleysi, lejos de enfadarse, ha recibido la noticia con resignación cristiana, su novio tendrá que esperar para verla de nuevo.