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El aceite de krill, un remedio extraordinario contra las enfermedades cardiovasculares

El aceite de krill, un remedio extraordinario contra las enfermedades cardiovascularesWikipedia

El aceite de krill, un pequeño crustáceo que sirve de alimento de las ballenas, ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares y a mejorar la función cognitiva, entre otros beneficios, según expertos que han destacado que la forma de extracción en frío y conservación influye en sus propiedades.

El III Curso sobre Nutrición 100% Natural, que ha reunido en Madrid a más de 400 profesionales de la salud, ha contado con la participación de uno de los mayores expertos internacionales en Omega-3, el doctor Clemens von Schacky, jefe de la Unidad de Cardiología Preventiva de la Ludwig Maximilians-Universidad de Múnich. Von Schacky fue coautor de la definición del Índice HS-Omega-3, el método estandarizado para medir la presencia de ácidos grasos Omega-3 en el organismo.
Según los estudios del doctor Von Schacky y otros investigadores, un nivel óptimo del Índice HS-Omega-3 reduce el riesgo cardiovascular, y mejora la función cognitiva, además de reducir la incidencia de depresión y TDAH.
El consenso entre los expertos participantes es que el aceite de krill extraído en frío aumenta el Índice-HS-Omega-3, y con ello, los beneficios para la salud, en mayor medida que el aceite de pescado, debido a que sus dos ácidos grasos esenciales Omega-3, eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA), son más biodisponibles.
En el mismo sentido, el director del Programa de Prevención Cardiovascular y coordinador de la Unidad de Lípidos y Riesgo Vascular en el Hospital Universitario de Bellvitge, el doctor Xavier Pintó, ha presentado una revisión de estudios en la que se refleja que los Omega-3 del aceite de krill en frío son muy beneficiosos para la salud cardiovascular y los procesos inflamatorios en general.
Una de las razones de estos beneficios es que en el aceite de krill, el EPA y el DHA se unen a fosfolípidos, a diferencia de los ácidos grasos del Omega-3 de aceite de pescado, que se unen a triglicéridos. "El aceite de krill es muy rico en Omega-3 en forma de fosfolípidos por lo que es más biodisponible, y con menos cantidad se consigue mayor efecto", señala.
Además, asegura, contiene un carotenoide llamado astaxantina que posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias y ayuda a proteger contra las enfermedades degenerativas.
Por ese motivo, el doctor Pintó, recomienda su suplementación en caso de no alcanzar los índices de Omega-3 adecuados, entre un 8% y un 11%, según el Índice HS-Omega-3. De hecho, asegura, "los índices de la media de la población española, si bien son superiores a los del resto de Europa, están por debajo de lo recomendado".
Por su parte, María José Alonso, vocal de Plantas medicinales del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona, ha destacado la importancia de la extracción en frío. "Sólo el procesado y extracción en frío garantiza el mantenimiento de todos los nutrientes y de su actividad biológica, especialmente de los Omega-3 (EPA y DHA), colina y de la astaxantina, así como su biodisponibilidad", asegura.
Otra de las ventajas sobre los aceites extraídos de pescado azul es que éstos requieren un proceso de purificación para garantizar la ausencia de contaminantes, mientras el aceite de krill no está afectado por los mismos, por ser el primer eslabón de la cadena alimentaria.