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La protesta de la flota del cerco en Santiago termina con violentas cargas policiales

La protesta de la flota del cerco en Santiago, precedida de altercados en A Coruña y Vigo en los últimos meses, se preveía caldeada y así ha sido. Una carga policial en las inmediaciones del Parlamento de Galicia que los manifestantes tildan de "desproporcionada", barricadas y lanzamiento de piedras y botellas, ocho agentes heridos y numerosos marineros con magulladuras, uno de ellos en el hospital con la cabeza abierta y tres detenidos son parte del saldo de más de diez horas de movilización en la capital gallega.

La manifestación, en defensa de un reparto "justo" de las cuotas de jurel y caballa -por tripulante, en vez de en base a las capturas históricas, criterio que beneficia a País Vasco y Cantabria--, arrancó a las 11,00 horas de la Praza do Obradoiro secundada por unas 1.500 personas, incluido el centenar venido desde Asturias.
Entre gritos de dimisión al ministro Cañete y la conselleira Quintana, salió del mismo escenario que este lunes acogió la encomienda de este segmento de flota al Apóstol. "Los políticos no nos dan pescado, el Apóstol es al único que nos podemos agarrar", decían entonces.
"¡Esto lo hace el hambre!"
Pero este martes, los ánimos, "la desesperación y el hambre", como se han esforzado en explicar los tripulantes durante toda la jornada a los periodistas que les acompañaban en su marcha, han estallado ante la cámara de representantes políticos, con enfrentamientos con la policía. "¡Esto lo hace el hambre!", gritaba uno de los tripulantes a los agentes.
La carga por parte de estos, que ha incluido disparo de pelotas de goma, se ha producido sobre las 15,45 horas, después del arrojamiento de varias botellas de cristal y la quema de contenedores y minutos antes de que se retomase el pleno parlamentario, que ha debido ser suspendido al levantarse los diputados de la oposición. Dentro, en el Pazo do Hórreo, un grupo de representantes de la flota habían sido recibidos por los portavoces de pesca de los grupos.
"Reivindicando poder trabajar"
"Es penoso. Si la noticia son las cargas policiales, vaya por dios", ha exclamado Andrés García, patrón de Sada (A Coruña), representante de Acerga y portavoz de la asamblea de pescadores del cerco que en las últimas semanas han unido su voz en la localidad coruñesa de Portosín. "La noticia somos nosotros y que estamos reivindicando poder trabajar", ha enfatizado.
De Portosín es Isaac, uno de los tres detenidos durante la carga, que, junto a Santiago Javier, de Noia, y Mario, de Bueu, han sido bienvenidos entre aplausos y abrazos a su vuelta de comisaría, en libertad con cargos, sobre las 20,00 horas en la plaza Roja compostelana, convertida en base de en torno a medio centenar de marineros durante cinco horas y media.
En este céntrico punto de la capital gallega se reagruparon pasadas las 16,00 horas después de dispersarse dejando atrás tres barricadas de contenedores ardiendo y daños aislados en un vehículo estacionado en la vía y algo de material urbano.
"¡A por ellos, oe!"
Los primeros forcejeos con los antidisturbios se registraron ya a mediodía, a las 12,00 horas, frente a la sede del Gobierno gallego en San Caetano. Allí, ante el amplio despliegue policial y la negativa a poder acercarse hasta la Cámara autonómica --donde se celebraban otras dos protestas--, los marineros decidieron reconducir su recorrido a pesar de las indicaciones.
Lo hicieron en un ambiente de tensión, lanzando petardos y una bengala, entre gritos de "a por ellos, oe", provocando cortes para la circulación y arrojando contenedores al medio de la carretera. Además, dos de los manifestantes quitaron las banderas de Galicia y Europa de la sede de la Secretaría Xeral de Emigración, en la Rúa Basquiños.
Ya en la Rúa do Hórreo, a unos 100 metros del acceso al Parlamento, les esperaban medio centenar de agentes. Detrás de ellos, varias furgonas policiales. Rondaban las 13,00 horas y un grupo compuesto por cinco representantes accedió a la Cámara invitado por el portavoz de pesca del BNG, Daniel Rodas.
Fuera, bajo un intenso sol, los manifestantes recurrieron a los bares y supermercados cercanos para hacerse con algo de comida y bebida. Dos horas después, a las 15,20 horas, Rodas tuvo que volver a bajar para tratar de "apaciguar" pidiendo "un poco de cabeciña" a los marineros, en sus propias palabras.
"No los puedo controlar"
La noticia de que sus representantes se habían encerrado en el Parlamenteo encendió aún más la protesta y los tripulantes comenzaron a apilar frente a la línea formada por la policía contenedores a los que prendieron fuego. "José, aquí la gente bebió cerveza y no los puedo controlar. Los contenedores están ardiendo", se quejaba, hablando por teléfono con un compañero del interior del Parlamento, uno de los pescadores que este martes ha liderado la manifestación.
Un camión de bomberos se desplazó hasta el lugar para sofocar las llamas pero el millar de personas, incluidos mujeres y niños, abogaron por permanecer en este enclave "hasta que los compañeros salgan con un compromiso". Anteriormente hubo un amago de entrar "todos por la fuerza", pero fue aplacado ante la idea de "esperar mientras los portavoces negocian".
Y así, en medio de la espera, a las 15,45 horas se produjo la carga policial. Algunos de los propios marineros afirman que fue debido al lanzamiento de una botella contra los agentes. Botella como las entre quince y veinte que previamente ya habían llovido a los policías.
Carga "desproporcionada"
Los enfrentamientos comenzaron en el cruce de O Hórreo con República Arxentina, donde fueron detenidos dos de los participantes en la protesta. Uno de ellos se había intentado resguardar en el interior de una cafetería, de donde fue sacado por antidisturbios. Algunos clientes fueron zarandeados en estos momentos y la hija del dueño asegura haber sufrido golpes en un brazo, así como otros transeúntes. De ahí que los manifestantes hablen de una carga "desproporcionada".
En este momento, los marineros retrocedieron a la zona de A Rosa mientras los policías avanzaban. Los manifestantes siguieron lanzando botellas y también piedras e intentaron acercarse de nuevo al Parlamento. Los disturbios se fueron desplazando por toda República Arxentina, casi hasta la Avenida de Lugo. En el momento de dispersarse la protesta fue detenida una tercera persona, ya cerca de la plaza Roja.
Escrito a mano de Santalices
Plaza que, sobre las 21,45 horas, ya sin la presencia de diputados de AGE y BNG --que estuvieron varias horas acompañando a los manifestantes--, ha visto llegar a los cinco representantes, que llegaron con "un compromiso": un folio escrito a mano y firmado por el vicepresidente del Parlamento, el popular Miguel Ángel Santalices, que les autoriza a volver a entrar en la Cámara este martes.
Acudirán a las 10,00 horas, previsiblemente respaldados por los tripulantes, para continuar las negociaciones con los cuatro grupos, aunque siguen exigiendo la presencia de algún cargo político con responsabilidad de la Consellería do Mar --esta jornada solo estuvo presente un asesor del gabinete de Rosa Quintana--.