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Esclavas sexuales del Estado Islámico relatan su tortura a jóvenes británicos

Jóvenes yazidíesReuters

La campaña del primer ministro británico, David Cameron, contra el terrorismo yihadista en el Reino Unido permitiendo que los padres anulen los pasaportes de sus hijos captados por el Estado Islámico se ha visto reforzada con una iniciativa de la Fundación Amar. Esta ONG ha organizado una gira de tres jóvenes yazidíes que lograron escapar de la esclavitud sexual a la cual fueron sometidas por militantes de este grupo terrorista para que relataran sus estremecedoras experiencias a adolescentes y estudiantes del país.

Noor, de 21 años, Bushra, de 20 y Munira, de 16, ha sido víctimas de constantes abusos y violaciones en su condición de esclavas sexuales de militantes del Estado Islámico. Su delito ha sido la de pertener a una minoría religiosa, los yazidíes, que no son ni musulmanes ni cristianos y que adoran un ser supremo que se conoce como Yasdan, algo imperdonable para los estrictos yihadistas, según cuenta la BBC.

Sus familias fueron masacradas por los milicianos del Estado Islámico y solo ellas han sobrevivido. Fueron apartadas por ser mujeres y jóvenes y destinadas desde el principio a servir de juguetes sexuales para los comandantes yihadistas.

Pronto, sus intentos de huir de aquel infierno se convirtió en una tortura mayor con violaciones masivas, continuas y repetitivas que no tenían fin. Sus fugas eran castigadas con mayores abusos y como objetos eran vendidas entre milicianos.

Todo este relato de vejaciones y humillaciones constantes es lo que Noor, Bushra y Munira tratan de trasladar ahora a la juventud británica que en algunos casos ve con cierto idealismo a los yihadistas del Estado Islámico muy activos a través de las redes sociales.

Su labor, patrocinada por la ONG, Fundación Amar, tratar de convencer a las adolescentes del Reino Unido de las mentiras que se esconden tras los mensajes de quienes dicen vivir una vida de lujo, felicidad y comodidades en los territorios bajo dominio de este grupo terrorista.  

Ellas se ven sorprendidas cuando chicas similares a ellas les cuentan lo que leen en las redes sociales del Estado Islámico o que sus amigas que han viajado hasta Siria o Irak les relatan.

En una ocasión Nasra Ahmed, una joven de 18 años que dice que está en contacto, a través de Internet, con Yusra y otras jóvenes que se han unido al grupo terrorista asegura que sus amigas "dicen que tienen una casa linda, un esposo, dinero, todo lo que una chica de 15 años desearía".

"Son mentiras", les responde Noor con rabia. "Ellos les prometen una casa bonita, servidumbre y un automóvil, pero mienten".

Otra estudiante, Ikram Hassan, de 14 años, les pregunta: "¿Qué consejo les darían a las muchachas que quieren unirse al Estado Islámico?".  A lo que Munira responde: "Mi mensaje es: No vayan. Serán violadas y golpeadas y vendidas a otros hombres. Son criminales".