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Dentro del cortijo del miedo: investigamos los fenómenos que se producen en su interior

Un cortijo andaluz aparentemente normal, tocado por el misterio. Esta es la investigación que ‘Cuarto Milenio’ ha llevado a cabo de la mano del sensitivo del grupo Hepta Aldo Linares. Una familia  que se siente observada e incómoda en su propia casa, conviviendo día a día con entidades que les agreden y les perturban. Gritos desgarradores, lloros de niños, golpes, susurros, luminarias, objetos lanzados con violencia, apariciones... Todos los que viven allí saben que algo sucede dentro del cortijo y también los invitados que alguna vez han pasado la noche han sido testigos de lo insólito.


Uno de los testigos cuenta cómo se acostó y al instante sintió que un hombre se sentaba en su propia cama. “Salí por patas”, es la sincera aclaración de quien se ha enfrentado cara a cara con lo increíble. Carlos Largo ha investigado y escuchado las historias que tantas personas cuentan en el cortijo. La familia lleva 35 años viviendo allí y todo empezó hace seis años, de forma muy suave: caídas de objetos, desaparición de enseres…. Pero lo que la madre de la familia interpreta como detonante de la actividad paranormal sucede cuando, al irse a acostar, ve perfectamente a un señor en su cama. Cree que es su marido y no le da importancia pero, al girarse sobre sí misma, descubre a su marido profundamente dormido. ¿Quién es, entonces, el hombre que está sentado?
 
‘Cuarto Milenio’ se desplaza hasta el cortijo con la ayuda de Aldo Linares, sensitivo del grupo Hepta, para poder conocer qué sucede realmente allí. Los testigos hablan en primera persona en el plató de sus experiencias aterradoras. “Vimos un brazo que señalaba a mi prima y después la silueta de una mujer ensangrentada”, explican. Uno de los hijos ve un encapuchado desde que era pequeño. “Te acabas haciendo a todo, me han tocado el brazo, la espalda, el cuello…”.
 
Linares asegura que “hay dolor” y que en ese lugar continúan presencias que no reciben de buen grado a la familia que habita el cortijo. Empieza a sentirse mal recibido, con bajada de temperatura y la sensación de que no debe estar ahí. Carlos Largo ha investigado que el lugar fue un convento de la Orden de los Franciscanos marcado por la Santa Inquisición.

Además, vuelve a ver una selección de los mejores momentos del programa, en la videogalería.