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La enferma de Montecillo, la increíble historia de una mujer que estuvo 18 años sin comer

La sobrecogedora historia de Amalia Baranda más conocida como la enferma de Montecillo en Burgos, una mujer que en la primera mitad del siglo XX sobrevivió más de 18 años  sin comer ante el asombro de médicos y curas, que no encontraban explicación racional y aseguraban que se trataba de un milagro.

Amalia Baranda nace 1896 en Quintana de los Prados en Burgos pero a los 13 años se traslada a Montecillo donde vive tranquila algún tiempo hasta que algo cambia en su interior.
Su calvario empieza en 1918, cuando cumple 22 años. Por razones que se desconocen su cuerpo comienza a rechazar todo tipo de alimento, la simple visión de la comida la revuelve, ni si quiera puede beber agua.
Al poco tiempo la debilidad es tan extrema que no puede ni moverse de la cama, además sufre espasmos y se retuerce de dolor. Los médico no saben que hacer, agotan todas las posibilidades y temen que la queden pocas horas de vida. “Estaba tan delgada que se podía tocar su columna a través del abdomen. Pero lo curioso es que la cara la tenía muy fresca”, asegura el periodista José Antonio San Millán.
Un médico decide operarla y comprueba que tiene el estómago lleno de úlceras, con lo que cierra sin poder hacer nada. Pero los meses pasan y su estado no parece empeorar. Los especialistas deciden turnarse para asegurarse de que no se alimenta de ningún modo. Confirman lo imposible, aunque alguno de los médicos enferma. “En aquel momento enfermaron posiblemente por el aire insano que podía haber allí”, asegura José Antonio.
Los años pasan sin que a la enferma le llegue la muerte. Decenas de personas se acercan a ver a Amalia con curiosidad, nada toma y, sin embargo, sigue viviendo. Su cuerpo sólo tolera la ‘Sagrada Forma’, hay quien piensa que aquello solo puede ser de Dios.
Hoy día, en Montecillo, todavía recuerdan a la mujer que vivía del aire.