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Adela Úcar: “Creo que no me han dejado intimar más de lo que han creído necesario”

La comunidad china es la gran desconocida entre las nacionalidades que han elegido España como nuevo destino de vida. Más de 167.000 ciudadanos chinos, según datos del Instituto Nacional de Estadística, viven en España. Su visibilidad es muy superior a los otros países por su carácter emprendedor y su velocidad a la hora de crear y mantener negocios. Para descubrir su manera de vivir, adaptarse y prosperar en España, Adela Úcar se ha sumergido durante tres semanas en la comunidad china.

Un bazar chino, el primer trabajo de Adela
Con horarios maratonianos y casi sin descansar, Adela trabaja junto a Enjy en su bazar. El chico, de 25 años, ha estudiado y se ha sacado una carrera aquí. En el bazar trabajan tres españoles y diez chinos y estos últimos no conocen el idioma pero sí el nombre de los productos que venden y dónde están situados en la tienda. “Normalmente los chinos que saben español tienen su propio negocio” cuenta Enjy que en estos momentos trabaja en un bazar porque “es muy cómodo trabajar para otros”.
Cobo Calleja, el polígono comercial chino más importante de Europa
En el polígono industrial Cobo Calleja, donde se concentran más de 500 almacenes en los que trabajan unos 10.000 asiáticos y se genera una cifra anual de negocio de unos 870 millones de euros, es muy complicado encontrar un ciudadano chino que explique el funcionamiento de este mercado. “Después de la Operación Emperador todo el mundo tiene miedo” cuenta a Adela un joven propietario de uno de los almacenes. “Ahora hay poca gente. Antes teníamos clientes de otros países, como Francia, Alemania, Bélgica o Marruecos, pero ahora mucha gente no se atreve a venir”.
Coco desaparece tras pasar un día con Adela
La situación más comprometida con la que se encuentra Adela es la desaparición repentina de una de las personas que accedió a participar en el reportaje: Coco, propietario de una tetería en el barrio de Usera que muestra a Adela su negocio, le cuenta lo duro que es trabajar tantas horas al día, necesarias sin embargo para llegar a tener dinero y cumplir su sueño de “tener muchas tiendas, mucho dinero, muchos coches y muchas casas”. Después de un día juntos, Coco desaparece sin dejar rastro y con muchas preguntas en el aire.
Julia, una ciudadana de origen chino que rompe con el tópico de mujer sumisa
Independiente y con su propio negocio, Julia es consultora para otros ciudadanos chinos y aprovecha para despejar algunas dudas sobre las ventajas de las que disfrutan en nuestro país. “Pagamos los mismos impuestos que los españoles, exactamente igual. No hay ningún beneficio fiscal”. Critica que “la mayoría de los chinos trabajan mucho. Empiezan a trabajar para sus hijos, para sus nietos y se olvidan de su propia vida”.
Adela acude a una clase de Kung-fu junto a Julia
Julia lleva unos 10 años en España, tiene 46 y cuando regresa a China se siente visitante. “Donde resido, yo siento que es mi casa”, afirma esta profesional. Ella invita a Adela a una clase de Kung-fu, en la cual le confiesa que comenzó a dar las clases después de que robaran en su tienda: "Tenía un negocio, y un día vinieron a robar. Me lesionaron con una taza en la cabeza, me sentía muy mal y me dije que tenía que aprender algo".
Usera, el distrito madrileño más poblado por la inmigración china
Miao, de 28 años, tiene aquí su negocio de organización de bodas y asegura con rotundidad que un ciudadano chino podría vivir toda su vida en este barrio sin necesidad de hablar español. Ella lleva desde los 10 años en España y habla el idioma, pero prácticamente se relaciona sólo con ciudadanos de su mismo origen. Su negocio está orientado únicamente a parejas chinas, de modo que el mismo día de la boda maquilla a la novia, le ayuda a escoger un vestido entre los cientos que tiene en su tienda y acto seguido monta la ceremonia.
Enjy: "Somos muy solidarios a la hora de dar préstamos a los amigos"
Este concepto de la solidaridad es lo que permite a los chinos establecidos en España puedan ayudar a familiares y amigos a instalarse, con recursos o sin ellos. "Se pide dinero prestado a los amigos y no a los bancos porque no te cobran intereses". Enjy, que comparte piso con cinco chinos más, ayuda a Adela a integrarse a su comunidad y a entender una cultura tan distinta a la suya.