División por el proyecto cántabro para crear una piscina de olas que atraiga a unos “200.000 turistas” a un pueblo de menos de 500 habitantes: “Es una barbaridad”
Previsto para Villaverde de Pontones, nace de una inversión privada de 40 millones de euros e implica recalificar 100.000 metros cuadrados
“Eso es una barbaridad. No, no, aquí para 200.000 personas no hay", contestan algunos vecinos, mientras otros sí ven bien el impacto económico
Presentada por el Gobierno cántabro, el proyecto de una piscina de olas en una zona surfera de la región divide a los vecinos. Nace de una inversión privada de 40 millones de euros e implica recalificar 100.000 metros cuadrados, así como también la creación de nuevos empleos. Por eso, mientras algunos se suben a su ola, también hay quien, entre otros, teme un turismo masificado.
Según el consejero de Fomento y Medio Ambiente cántabro, Roberto Media, se trata de “una instalación con la mejor tecnología del mundo y que situaría Cantabria posición de privilegio en el surf”, por lo que desde el Gobierno regional defienden que se creará un complejo en la localidad de Villaverde de Pontones, de menos de 500 habitantes, que atraerá a “200.000 turistas”, con el impacto económico que supone.
División entre los vecinos por la piscina de olas en Villaverde de Pontones, Cantabria
“Mientras traiga trabajo, ayudas…”, dicen algunos vecinos, que ven que con “nuevos empleos”, el pueblo “puede crecer”.
Su impulso económico es más que bienvenido, pero no todos lo ven de la misma forma desde otros aspectos que, según temen, pueden perjudicar algo más que la tranquilidad en la zona.
“¿200.000 personas en Cantabria? Me cuesta verlo”, afirma con escepticismo David García, director de una escuela cántabra de surf.
“Eso es una barbaridad. No, no, aquí para 200.000 personas no hay”, señala otro vecino, expresando ese temor a un turismo masificado y la escasez de recursos.
“Desde el punto de vista de la masificación, sí que puede ser negativo”, añade un veraneante, mientras residentes de la zona advierten que “hay escasez de agua y eso cuando funcione va a ser un problema”.
Con todo, se espera que la iniciativa sea aprobada en el plazo de un año y, así, empezar su construcción.