Las olas de calor afectan a nuestro cerebro: "Notarás malestar, pocas ganas de comer y apatía"

Las alteraciones cerebrales son especialmente fuertes cuando las temperaturas superan los 38 grados.
Trenes de olas de calor en verano: cada vez más grandes, sucesivas y no va a parar
El calor afecta y mucho al cerebro. Y hoy es el día del cerebro. Pesa alrededor de un kilo y medio y más del 70% está formado por agua, pero la clave es para que funcione necesita el cerca del 20% del oxígeno y la sangre del cuerpo. Por eso las altas temperaturas pueden alterar su funcionamiento, informa Ana Martín.
Cuando el cerebro se ve obligado a regular la temperatura interna por exceso de calor se activan mecanismos que quitan energía a otras áreas cerebrales. Por eso es normal que se alteren funciones como la atención, la memoria de trabajo, el razonamiento o la regulación emocional. "Estamos más irritados, de mal humor, porque el calor nos genera problemas en el cerebro porque le llega menos sangre", reconoce Joan Carles March, experto en Salud Pública.
"Si la mente no funciona, el cuerpo tampoco eso está claro", dicen sabiamente los ciudadanos cuando les preguntan por el impacto del calor en la cabeza. Otros se ven menos activos y rápidos mentalmente.
También es habitual que el exceso de calor altere el apetito porque el cuerpo entra en modo ahorro energético y prioriza la hidratación sobre la ingesta de alimento.
Las alteraciones cerebrales son especialmente fuertes cuando las temperaturas superan los 38 grados y cuando existe alguna patología neurológica previa como demencia, epilepsia o daño cerebral adquirido.
Es fundamental mantener una correcta hidratación y evitar la exposición solar en las horas centrales del día.

