‘Ollos no monte’, la iniciativa de brigadistas y vecinos voluntarios para anticiparse en la lucha contra los incendios en Galicia

Uno de los vecinos voluntarios que ayudan en la detección temprana de los incendios en los montes gallegos. Noticias Cuatro
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En la lucha contra los incendios forestales, la prevención es el primer escalón para evitar que las llamas lo arrasen todo. Pero si esta falla, actuar de inmediato ante las primeras señales de fuego, marca la diferencia entre la devastación del territorio o la contención de los daños. Por eso, en Galicia, brigadistas y vecinos voluntarios constituyen una iniciativa denominada ‘Ollos no monte’, un trabajo coordinado que busca detectar las llamas en su inicio para activar su extinción cuando aún es posible controlarlas.

Se trata de profesionales que conocen las pistas forestales como la palma de su mano y, desde lo alto del monte, distinguen al instante cuándo una humareda debe activar la alarma. Uno de los integrantes de las patrullas vecinales que vigilan los montes gallegos lo resume con claridad: “Buscamos los principios de los conatos para que no se vaya más”.

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14 conatos de incendio desactivado

Son unos 200 comuneros y vecinos que han organizado una red de vigilancia permanente, activa las 24 horas del día. Patrullan por turnos, especialmente ahora, en plena ola de calor. Explican que están “de noche y de día para controlar un poco el perímetro y tener esto más controlado”.

Desde una torreta situada en un monte de Tomiño, Pontevedra, coordinan el trabajo diario. La altura les permite supervisar 15.000 hectáreas de terreno y, en caso de detectar fuego, dar aviso inmediato.

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En jornadas como la de este lunes, con fuertes rachas de viento, los vigilantes reconocen el riesgo añadido. “Son los vientos peligrosos aquí para los incendios que actúan como un secador y que suelen venir con muy baja humedad y son fuertes”, explica José Palacios, presidente de la comunidad Montes Baixo Miño.

A esta labor se suman vecinos voluntarios. No son brigadistas, pero algunos vehículos llevan incorporada una pequeña cisterna que les permite intervenir de inmediato. Según cuentan, “cuando un incendio está avanzado no tenemos mucho que hacer, pero cuando vemos que empieza ya llevamos cuatro o cinco que los tenemos parados nosotros”.

El verano pasado, estas comunidades de montes lograron detener 14 conatos de incendio, demostrando que la vigilancia temprana y la respuesta rápida pueden marcar la diferencia antes de que el fuego avance.