Luis llevó a la Bóveda de las semillas, 1.500 'made in Spain': "Fue emocionante"
El Arca de Noé de las semillas acaba de ser reconocido con el Princesa de Asturias de Cooperación internacional.
En esta bóveda se guardan bajo tierra un millón de semillas de casi 7.000 especies distintas.
Hay un lugar donde las gélidas temperaturas son constantes. Lo conocen como "el Arca de Noé de las semillas" y acaba de ser reconocido con el Princesa de Asturias de Cooperación internacional. En esta instalación, de 1.000 kilómetros cuadrados, se guardan bajo tierra, en la isla noruega de Svalbard, más de un millón de semillas de casi 7.000 especies distintas. La temperatura ambiental, que llega a alcanzar los 18 grados bajo cero, hace de este lugar todo un seguro contra cualquier hambruna.
Plantas de todos los climas y continentes en un mismo sitio. Un intento de preservar especies vegetales que hoy alimentan a la humanidad. Pero que mañana, no se sabe. Para evitar desabastecimiento, la desaparición de cualquier variedad, hacer nuevas más resilientes con mejores valores nutricionales aquí se propone orden.
Por especie, por países, un reservorio a nivel mundial que hace de depósito. Y una de la joyas españolas, el olivo, ha encontrado su sitio aquí. "Muy emocionante ir allí y ver cómo se materializa algo por lo que luchas todos los días. Hemos aportado unas 1.500", señala Luis Guash, del INIA-CSIC.
Las instalaciones se mantienen a una temperatura natural continua de entre -3 y -6 grados, pero cuentan con una refrigeración artificial hasta los -18 grados para asegurar que puedan conservarse durante siglos. En en el caso de que se produjera un apagón eléctrico, la capa de suelo permanente congelada que hay en el exterior, llamada permafrost, actuaría como refrigerante natural para garantizar la viabilidad de las semillas conservadas. "Es un entorno muy propicio que no baja de los menos tres grados, es un país estable sin conflictos bélicos".
Luis fue uno de los primeros españoles en llevar miles de semillas a este búnker de agigantadas dimensiones y, aunque la iniciativa pueda parecer tremendista, ya ha probado su utilidad. "En Alepo había un banco mundial de especies áridas que fue bombardeado y ha podido ser recuperado ese materal". El ICARDA albergaba una colección de germoplasma con más de 150.000 variedades de semillas adaptadas a condiciones de sequía. Debido a la guerra civil en Siria, el centro tuvo que ser evacuado en 2015.
Para evitar la pérdida irreversible de estas semillas, el ICARDA había realizado duplicados de sus colecciones y los envió a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (conocida popularmente como la "Bóveda del Fin del Mundo" en el Ártico). Gracias a estas copias, los científicos pudieron retirar las muestras y trasladarlas a nuevos centros de investigación en Marruecos y el Líbano, logrando reconstruir el banco de especies y reanudar sus proyectos de seguridad alimentaria.
Porque este reservorio, el día de mañana, nos podría salvar literalmente la vida.
