El caso de Barbate y Huelva ejemplifican la falta de medios y un protocolo eficaz contra los narcos: Francia e Inglaterra usan fuego disuasorio

Los agentes reclaman el uso de armas no letales y que no se utilicen lanchas neumáticas en los abordajes.
Países como Francia e Inglaterra tienen muy regulado en sus protocolos el uso de fuego real de forma disuasoria.
La muerte de dos guardias civiles en una persecución en el Estrecho en Huelva llega dos años después del caso de Barbate. Ese día, otros dos agentes murieron arrollados por una narco-lancha en pleno puerto. Y nada ha cambiado.
El caso de Barbate ejemplificó la falta de medios y la pelea desigual que la Guardia Civil libra contra los narcotraficantes en el Estrecho, pero también la ruptura del principio de autoridad. Aquel día los narcos se refugiaban de un temporal dentro del propio puerto de Barbate y con los meses, imágenes similares se han repetido en muchas ocasiones, viendo cómo las narcolanchas se siguen moviendo con impunidad. La situación de Barbate se repitió en Portugal hace un año.
Los agentes reclaman desde entonces el uso de armas no letales y que no se utilicen lanchas neumáticas en los abordajes.
Hay otros países que han tomado medidas. En el mayor extremo está la administración Trump, que directamente bombardea narco-lanchas en aguas internacionales, pero países como Francia e Inglaterra tienen muy regulado en sus protocolos el uso de fuego real de forma disuasoria bien al casco o a los motores de estas embarcaciones.

