Multas

Dejar al perro suelto donde no está permitido: la sanción que puede llegar a 500 euros

El propietario siempre debe mantener el control del animal. Freepik
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Pasear al perro sin correa es una imagen común en muchas ciudades. Sin embargo, lo que para algunos dueños es libertad y bienestar animal, para la normativa es una infracción sancionable. En España, llevar al perro suelto en espacios donde no está permitido hacerlo puede suponer multas de hasta 500 euros, e incluso cifras mayores en función del contexto y la gravedad de la situación.

No importa si el perro es bueno o está adiestrado, la ley marca que los animales deben ir controlados en la vía pública, salvo en las zonas determinadas específicamente para ello.

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Los perros deben ir atados

La obligación de llevar a los perros atados en espacios públicos no es una simple recomendación de convivencia, es una exigencia legal recogida en diferentes normativas, tanto a nivel estatal como autonómico y municipal. En términos generales, la legislación establece que los animales deben estar en todo momento bajo el control de su propietario, y la forma más habitual de hacerlo es mediante el uso de correa. Esta norma se aplica especialmente en calles, aceras, parques urbanos y cualquier espacio compartido con otras personas.

Además, muchas ordenanzas municipales concretan aún más esta obligación, especificando incluso la longitud máxima de la correa o las condiciones en las que debe utilizarse. Por ejemplo, en algunas ciudades se limita a correas de entre 1,5 y 2 metros para evitar que el animal invada el espacio de otros peatones. En el caso de los perros que se consideran potencialmente peligrosos, la normativa es mucho más estricta, ya que deben ir también con bozal.

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El objetivo de esta norma es garantizar la seguridad, la convivencia y el bienestar tanto de las personas como de los propios animales. Un perro suelto puede reaccionar de manera imprevisible ante estímulos externos, acercarse a otros animales o personas sin control o incluso provocar accidentes. Por esto, la ley no tiene en cuenta si el perro está adiestrado o es tranquilo, se establece una regla general que se pueda aplicar a todos los casos.

Multas de hasta 500 euros

Las multas más habituales por llevar al perro suelto donde no se debe se sitúan entre los 75 y los 500 euros, especialmente en infracciones leves, como pasear al animal sin correa en la vía pública sin que se produzcan incidentes. Pero, esta cifra no es un límite fijo, sino una referencia inicial dentro de una escala que puede aumentar en función de la gravedad de la conducta.

Aquí entra en juego la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, que ha supuesto un punto de inflexión en este ámbito. Esta normativa ha reforzado las obligaciones de los propietarios y ha endurecido el régimen sancionador, estableciendo un marco más exigente en cuanto al control de los animales en espacios públicos. Bajo esta ley, conductas que antes podrían considerarse leves, pueden escalar a niveles superiores si implican riesgo, negligencia o incumplimientos reiterados.

De esta manera, si llevar al perro suelto genera una situación de peligro como escaparse, invadir la calzada o provocar un accidente, la infracción puede calificarse como grave o muy grave. En estos casos, las multas pueden superar ampliamente los 500 euros e incluso alcanzar varios miles dependiendo de factores como el daño causado, la reincidencia o las circunstancias del entorno. Además, si el animal pertenece a una categoría con regulación específica, como los perros potencialmente peligrosos, las sanciones pueden ser más elevadas.

Dónde está prohibido llevar al perro suelto y dónde está permitido

La normativa española es muy clara en cuanto a los espacios donde no está permitido llevar al perro suelto, y la lista es más amplia de lo que muchos propietarios piensan. En general, esta prohibición se aplica a calles, aceras, plazas y parques urbanos que no cuenten con zonas específicas para perros, ya que se trata de espacios compartidos con peatones, ciclistas y otros usuarios. También está restringido en parques naturales, montes y espacios protegidos, donde la presencia de animales sueltos pueda alterar el equilibrio del ecosistema, así como playas no habilitadas o en ciertas épocas del año. En todos estos sitios, la norma básica es la misma: el perro debe ir atado y bajo control.

El motivo de estas restricciones no es arbitrario. Responde a tres pilares fundamentales: seguridad, convivencia y protección del entorno. Desde el punto de vista de la seguridad, un perro suelto puede reaccionar de manera imprevisible, cruzarse en la trayectoria de vehículos o provocar caídas y accidentes. Además, no todas las personas se sienten cómodas con animales sin control, lo que puede generar situaciones de tensión en espacios públicos.

Sin embargo, esto no quiere decir que los perros no puedan ir nunca sueltos. Existen excepciones claras, siempre que se respeten las condiciones establecidas. Los llamados parques caninos o zonas acotadas para perros son los principales lugares donde está permitido soltarlos, ya que están pensados especialmente para ellos. También hay algunas playas habilitadas y áreas rurales donde, dependiendo de la normativa local, se permite mayor libertad, siempre bajo el control del propietario.