Las lágrimas de Dolores Vázquez tras recibir un perdón público 25 años después: "Le falló toda la sociedad"

"Yo no he matado a Rocío". Lo dijo Dolores Vázquez una y otra vez sin que nadie la escuchara.
La Guardia Civil hizo un informe con una veintena de indicios que la incriminaban, pero eran todos deducciones y conjeturas.
"Yo no he matado a Rocío". Lo dijo Dolores Vázquez una y otra vez sin que nadie la escuchara. Un cuarto de siglo ha tenido que esperar Dolores para recibir un perdón público por parte de las administraciones. Dolores no ha podido contener las lágrimas tras recibir su medalla por el valor de la igualdad, la que no tuvo cuando fue señalada , injustamente en 1999, por la muerte de la hija de su expareja, Rocío Wanninkhof. Sin pruebas, sin certezas, solo estereotipos. Poco importó su coartada. Las autoridades, los medios ya la habían enmarcado. No había vuelta atrás.
Vázquez fue condenada sin pruebas por el asesinato de Rocío Waninkof, la hija de su expareja. "Para dar verdad, para dar Justicia y para repararte", le ha dicho la ministra de Igualdad. Ella ha contestado que espera "un perdón de mucha gente, de la prensa, de gener de la calle que espero que hoy pueda entender que era y soy inocente. Espero un perdón no para mí, sino para mi familia", ha señalado, como siempre, seria, pero firme. Porque la prensa y la gente la condenaron desde el principio.
Estuvo casi dos años en prisión por un crimen que no cometió. Hoy, el Ministerio de Igualdad, en el marco del día internacional de la visibilidad lésbica, le ha concedido a Vázquez la medalla a la promoción de los valores de igualdad. 25 años después los expertos reconocen que fue un caso en el que que la homofobia jugó un papel muy destacado. El acto de hoy es un acto de reparación. Dolores Vázquez fue condenada sólo con indicios, sin pruebas en una clara muestra de lesbofobia.
"Cuando se habla de este caso, se suele decir que es culpa del tribunal del jurado, pero si el caso llegó hasta el jurado fue porque la policía creía que esta señora era culpable, porque un fiscal acusó, detrás de todo esto había una historia que despertaba el morbo de la sociedad en su conjunto", señala Ramón Ragués, catedrático de UPF-BSM.
"Falló la sociedad completa encarnada por el jurado popular", señala la profesora de la Universidad de Valladolid, Marta Redondo. "Vendió la noticia que tiene morbo, que tiene sangre, sexo y escándalo".
Dolores fue condenada 15 años, casi dos de ellos cumplidos. Solo fue absuelta cuando se supo quién era realmente el culpable del crimen. En el punto de mira siempre estuvo el perfil de Dolores. Lesbofobia de manual. Beatriz Gimeno, autora 'La construcción de la lesbiana perversa' , señala que en su acusación no hubo "ninguna prueba. El policía dijo, me lo dice el corazón. En aquel momento era directora, conducía un coche grande deportivo, era directora de un hotel. las mujeres no son directoras, se dijo que era una jefa desagradable, luego se dijo que no".
Adela Utrera, abogada y psicóloga cree que estamos ante "uno de los juicios peor llevados de la historia". Un juicio mediático del que fue víctima.
Dolores no recibió indemnización del Estado
Dolores estuvo 519 días en prisión. 17 meses señalada por matar a una chica que, en algunos momentos de su vida, trataba casi como a una hija. Entró en el año 2000. Pasó allí el juicio en 2001 y llegó a ser condenada a 15 años de prisión por un juzgado popular. En 2002 fue puesta en libertad porque el juicio se anuló por falta de motivación del jurado popular, no porque fuera declarada inocente. Habia un detalle clave: en la escena del crimen había unas colillas que tenían ADN, pero no fue identificado.
Hasta que en 2003, la novia de un ciudadano británico llamado Tony King le denunció porque llegó a casa con la ropa con manchas de sangre. Era Tony King, que acababa de matar a la joven Sonia Carabantes en Coín. Cuando los agentes lo detuvieron le tomaron una muestra de ADN que dio positivo con las colillas del crimen de Rocío Wanninklov. Por eso Dolores quedó libre.
La Guardia Civil hizo un informe con una veintena de indicios que la incriminaban, pero eran todos deducciones y conjeturas. En los informes, Dolores fue descrita como una persona "fría, calculadora, colérica, vanidosa, violenta, desleal, indolente, irresponsable y teatrera".
Así hablaba directamente a la prensa y la Guardia Civil en 2003, cuando se probó que era inocente. "Da igual lo que yo diga, no sirve para nada, siempre vais a poner a la opinión pública ir en mi contra. Yo sé cómo actúa la Guardia Civil, sé el machacón que me dieron, retorciendo cuando no había nada, te vas a quedar de piedra cuando veas los testigos, tus cómplices, mejor firma".
Dolores nunca fue indemnizada porque el Supremo consideró que había tomado una vía incorrecta. Hay un cauce para los errores judiciales normales, y otro para las personas que han estado en prisión preventiva y luego son absueltas. En cualquier caso ella pedía cuatro millones de euros y ahora mismo la media en España no supera los 52 euros al día por haber estado en prisión de forma injusta. En dos años serían 36.000 euros.
Dolores, al menos, ha logrado perdonar. “Es un día muy especial para mí, súper especial. Han pasado 26 años y me siento una persona distinta. Sin olvidar, pero lo llevo mejor. Mi vida la llevo mejor. Para mí es muy importante sentirme así porque pasé un calvario”. “Es el tiempo de Loli Vázquez. Estoy orgullosa de mí misma”, ha dicho al recoger el galardón.
"Salí muy enfadada con el mundo, con todo lo que pasé, porque sufrí mucho. Recuerdo que me sentaba en el suelo y me acunaba. Todo eso se queda ahí siempre. Pero lo superé y me siento muy bien. He perdonado. Hace muchos años comprendí que estar enfadada con la gente, con la prensa, con el mundo no me podía definir. Me estaba volviendo una persona con la que no me reconocía. Estaba en un pozo y no salía. Todo por algo que no había hecho. Es muy difícil de superar. Pero he aprendido a vivir, a querer. Y os quiero”. El Estado, ese que hoy la ha homenajeado, tal vez la deba algo más que una medalla, una indemnización, otra forma de decir, nos equivocamos.

