Así era la vida de tres menores en la casa de los horrores de Oviedo

Así era la vida en la casa de los horrores de Oviedo. Imagen: I.Rapallo
  • Dormían encerrados con candados en cunas de bebé , llevaban pañales y estaban rodeados de excrementos.

  • Así era la vida bajo el encierro de tres hermanos, uno de 10 años y dos mellizos de 8 durante 4 años.

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Las ventanas siempre estaban cerradas, la puerta no se abría nunca y dentro, la vida bajo el encierro de tres hermanos, uno de 10 años y dos mellizos de 8. No salieron de sus cuatro paredes durante 4 años. Ni siquiera para pisar el jardín del chalet. No iban al colegio, no tenían contacto con nadie, ni siquiera sabían leer, informa Marcos Vaz.

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Dormían encerrados con candados en cunas de bebé , llevaban pañales y estaban rodeados de excrementos. Presentaban igualmente problemas de control de esfínter ocasionados por la utilización indebida y prolongada de pañales; caminaban encorvados con las piernas arqueadas; presentaban dificultades para subir y bajar escaleras; tenían la piel irritada y convivían entre "cantidades ingentes de basura y suciedad" y sufren distocia social, que supondrá un retraso en la incorporación a las relaciones sociales propias de su edad.

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Sus padres los tenían así desde que huyeron de Alemania por miedo a que les quitasen su custodia.

Y así los encontró la policía en abril del pasado año cuando recibieron la denuncia de una vecina. Lo que presenciaron, en palabras de los agentes, fue dantesco. Desde entonces permanecen en prisión provisional, hasta hoy, que ha comenzado el juicio a puerta cerrada.

Se enfrentan cada uno a una condena de 25 años de cárcel por violencia psíquica y detención ilegal. Además les piden una indemnización de 45.000 euros para los niños que continuan custodiados por los servicios sociales intentando curarse de las secuelas que les ha provocado vivir en ese infierno.

La vista del juicio tendrá lugar sin público "dada la gravedad de los hechos enjuiciados" y los perjuicios "del todo desfavorables que pueden derivarse para las víctimas, todos ellos menores de edad".

Los progenitores, un alemán de 53 años y una mujer de 48 con doble nacionalidad, alemana y estadounidense, mantuvieron encerrados entre diciembre de 2021 y abril de 2025 a sus hijos, dos gemelos de ocho años y otro niño de diez por un miedo infundado a un hipotético contagio, según mantiene la Fiscalía.

El Ministerio Público les acusa de los delitos de violencia psíquica habitual en el ámbito familiar y de tres delitos de detención ilegal con el agravante de parentesco y, junto a las penas de prisión, pide medidas como la prohibición de aproximación y comunicación con los menores, y una indemnización de 15.000 euros para cada niño.

Según la Fiscalía, durante todo el tiempo que permanecieron en la casa, los acusados, de común acuerdo, incumplieron los deberes de protección tenían sobre sus hijos y les privaron de sus necesidades educativas, sanitarias, emocionales y sociales. Así, encerraron a los menores en el interior de la vivienda y los aislaron de forma absoluta del mundo, "negándoles el contacto con otras personas, tanto físicamente como por cualquier medio de comunicación".

Los niños no conocían ni a familiares ni a ninguna otra persona que no fueran sus padres y no salieron para nada al exterior "por el infundado temor que tenían los acusados, y que habían inculcado a sus hijos, a que se contagiasen de algo".

La última vez que les llevaron al médico fue en 2019 y era los padres quienes les diagnosticaban y trataban los problemas cuando surgían. De hecho, en el interior de la conocida como 'casa de los horrores' se encontraron abundantes medicamentos comprados sin receta.

Tras la detención de los padres, los abuelos maternos de los niños, de nacionalidad estadounidense, los visitaron en el centro donde se encuentran acogidos y el Gobierno asturiano, que se personó en la causa, barajó la posibilidad de que se hicieran cargo de los menores, circunstancia que finalmente no se produjo. 

"Aquí no hay ninguna casa de los horrores"

"Aquí no hay ninguna casa de los horrores", aseguraba este martes Javier Muñoz, uno de los abogados que defiende al matrimonio alemán. "Es una situación muy compleja y no hay ninguna casa de los errores. Eso no existe. Aquí lo que ha habido es una situación de aislamiento voluntario, una familia que no ha abandonado a sus hijos, sino todo lo contrario, que se ha volcado en sus hijos de una manera, quizás extravagante o heterodoxa, pero desde luego no criminal", ha subrayado. 

Bautizada por los medios de comunicación como la 'casa de los horrores', el abogado de la madre, Javier Muñoz Pereira, y la del padre, Elena González, niegan que pueda tratarse en esos términos un caso que, en su opinión, debió ser tratado desde un principio por los servicios sociales del Principado de forma gradual y no por la vía penal.

Los motivos por los que la familia decidió aislarse del mundo serán objeto de un juicio que, según Muñoz, los letrados de la defensa piensan que a va a saldarse con la absolución de los progenitores, "con independencia de que los servicios sociales sigan apoyando a este matrimonio".

La letrada del padre ha incidido en que "no está acreditado el daño psicológico a los niños", que se encuentran bajo tutela del Principado, que están escolarizados, se están adaptando al nuevo patrón y aprendiendo el castellano.

Los padres "no son unos delincuentes", ha añadido la abogada, que ha incidido en que las circunstancias en las que se encuentran emocionalmente son las de "cualquier ciudadano normal que se encuentra en prisión" y que además lleva separado de sus hijos desde hace casi un año.