Trucos sencillos que pueden “engañar” al cerebro y hacer más sencilla la concentración diaria
Cómo preparar oposiciones sin dejar de trabajar: consejos y estrategias de un experto
Preparar una oposición en España es una carrera de fondo. Largos temarios, convocatorias a medio o largo plazo, exámenes exigentes… y en la mayoría de los casos, compaginándolo con trabajo, familia o responsabilidades cotidianas. En este sentido, confiar solo en la motivación o la fuerza de voluntad es algo muy complicado. Por eso, muchos expertos en educación y neurociencia coinciden: aprobar no va a depender solamente de cuánto se estudia, sino de cómo se estudia.
La realidad es que la mente juega un papel esencial, pero ella preferiría estar haciendo cualquier otra cosa: mirar artículos para comprar, revisar el mail o incluso, limpiar, ordenar y poner lavadoras. Por lo que cada día hay que pelear con ella para poder concentrarse.
De esto es lo que habla la creadora de contenido y opositora en su cuenta @opocrastinadora, ya que no se trata de pereza, de falta de inteligencia o de talento: es algo mucho más básico. El cerebro tiende a ahorrar energía, busca recompensas rápidas y evita la incomodidad del esfuerzo prolongado. Esto puede sabotear el esfuerzo de cualquier opositor.
La mente va a intentar que se haga cualquier cosa más sencilla que estudiar. Va a hacer todo lo posible para que se haga lo que ella quiere y no lo que se tiene que hacer. Puede comenzar a recordar tareas que pueden parecer urgentes, pero en realidad no lo son tanto. Crear necesidades absurdas, con tal de no sentarse delante de los apuntes. No hay que resignarse y dejar que la mente venza, hay que ser más listo que ella y engañarla para comenzar a estudiar casi sin darse cuenta.
Esta creadora comparte en este vídeo sus “trampas”, pero no son las que estamos pensando. No se trata de cómo copiar sin ser visto ni tampoco de saltarse ninguna norma, es algo bastante más cotidiano. Son pequeños trucos que ayudan a estudiar día a día sin sentir que se está emprendiendo una gesta dura y agotadora.
Las “trampas” para estudiar mejor
Lo primero es lo más sencillo, incluso puede parecer muy evidente, pero muchos opositores (y estudiantes) fallan. ¿Cuál es el objeto que más distracciones puede provocar? Efectivamente, el móvil. El consejo de Ana es dejarlo cuanto más lejos, mejor. Esto quiere decir que nada de ponerlo boca abajo en la mesa, tampoco al lado del cuaderno.
Lo ideal es dejarlo en otra habitación si es posible. Con esto se quiere conseguir hacer más complicado el gesto automático e inconsciente de coger el móvil cada dos minutos. Si cada vez que se quiera utilizar el móvil hay que levantarse, salir de la habitación y romper la concentración, las posibilidades de caer en la tentación bajan de manera considerable.
Una vez que el móvil está neutralizado y lejos de nuestro alcance, la creadora de contenido comparte cómo comenzar a estudiar sin que la mente ponga trabas. En lugar de abrir directamente el temario y empezar a leer páginas y páginas llenas de información densa; ella propone algo más llevadero para la mente: empezar por un test.
Ella explica que así la mente lo relacionará con algo lúdico, como un juego de preguntas y respuestas. De manera que, mientras se está haciendo el test, se están recordando fechas, definiciones o artículos. Cuando acabe el test, el cerebro querrá descubrir más información, tendrá preguntas que querrá resolver y estará completamente concentrado y listo para comenzar a estudiar.
Otras pequeñas “trampas” que hacen más fácil el estudio diario
La regla de los dos minutos para empezar sin resistencia
Si hay una reticencia a comenzar a estudiar, un truco es proponerse hacerlo solo “dos minutos”. Esta es una trampa psicológica que funciona a la perfección, ya que activa el efecto Zeigarnik: una vez que se empieza a estudiar, el cerebro ya quiere continuar. Es ideal para días de bloqueo, cansancio o falta de motivación.
Dividir la sesión en bloques pequeños con micro-recompensas
Estudiar día tras día para una oposición puede ser agotador. Por eso, alternar 25-30 minutos de estudio con micro-pausas para estirarse, beber agua o simplemente asomarse a la ventana, ayuda mucho a mantener la constancia sin llegar a quemarse.
Se trata de descansos estratégicos que mantienen la concentración alta sin que se produzca un esfuerzo mental extremo.
Tener un “tema fácil” para arrancar cuando no hay ganas
En oposiciones, hay días en los que la mente no está dispuesta a comenzar. En estos días, funciona escoger un tema sencillo, corto o uno que se domine para repasar. De esta manera se comienza a estudiar de una manera fácil. Se debe recomienda empezar por algo amable, y al conseguir un logro rápido, el cerebro baja la resistencia y ya se puede atacar a los temas más complejos.
Utilizar un bloc de notas para no caer en distracciones
Durante el estudio es muy común que aparezcan pensamientos intrusivos: tareas pendientes, ideas, dudas. El cerebro puede anclarse a ellos y hacer más difícil la sesión de estudio. Para evitar esto, se recomienda apuntarlos rápidamente en una libreta, trozo de papel o bloc de notas para sacarlos de la mente y seguir estudiando. Así no se interrumpe el estudio por perder el foco ni se cae en la tentación de levantarse cuando no toca y mirar el móvil.


