Los colombianos de España, en vilo: "Lo primero que hice fue llamar a mi mamá"

Johanna ve como pasan las horas sin saber nada de su tia: solo han encontrado su bolso entre los escombros.
Desde España, Óscar contempla un vídeo de Manizales, la zona en la que nació.
Todas las imágenes que nos llegan de Colombia tienen en vilo a la comunidad colombiana, una de las más numerosas, y que más ha crecido en los últimos años en nuestro país. Desde aquí lo están viviendo con mucha inquietud.
Johanna ve como pasan las horas sin saber nada de su tia. Reconoce que solo se ha encontrado su bolso y que se encuentra bajo los escombros. El edificio donde estaba en Cali se derrumbó estando ella dentro
Desde España, Óscar contempla un vídeo de Manizales. Él nació en una de las zonas más afectadas, lo primero que hizo fue "llamar a mi mama, de 71 años que no está bien de movilidad" y asegurarse de que los suyos esán bien
Por muy lejos de casa que estén los colombianos se vuelcan. Como señala Joan Jairo, el presidente de la Asociación Revivir, "toda nuestra solidaridad de los colombianos y colombianas que nos encontramos en el exterior". La familia se agranda tras este desastre, "es el país entero, nos ha consternado la situación de las familias y conocidos".
Colombianos en España se coordinan para enviar ayuda
"En una situación de emergencia, las personas más vulnerables son las que más sufren", declaró a EFE este martes desde Madrid la arquitecta colombiana Marcela Peña Perea, oriunda de Quibdó, capital del departamento colombiano del Chocó, donde tuvo su epicentro el potente terremoto de la víspera, que ha dejado al menos 240 muertos y decenas de edificios colapsados.
"El Chocó ha vivido en toda su historia racismo estructural. Si nosotros no comunicamos al mundo lo que está pasando, el Chocó se olvida, que es como siempre ha pasado en Colombia", denuncia Peña en la capital española, donde vive, y asegura estar organizando junto con sus primas de Bogotá el envío de insumos médicos para los afectados en el epicentro del terremoto.
Peña incide en que ese departamento es uno de los que tiene mayor desempleo en Colombia e incluso en muchos lugares no hay acceso a agua potable ni carreteras. "Imagínate un terremoto en un municipio con estas características", exclama, para hacer hincapié en el impacto de los daños materiales en esa región.
"Cuando la gente dice: 'Bueno, pero están vivos, lo material se recupera'. No, lo material no se recupera, porque para la gente poner un ladrillo han sido años de trabajo", subraya Peña, que se alegra de que su familia esté bien pero lamenta la muerte de un amigo.
Desde su residencia en Madrid, la arquitecta explica que varias organizaciones, como Conciencia Afro o Parcería, ambas en esa ciudad, organizarán un evento el próximo sábado para recaudar dinero y poder enviar "ayuda en conjunto".
La angustia de una caleña que vive en Sevilla
"La impotencia es muy grande. La angustia no se puede explicar", asegura a EFE, entre lágrimas y con la voz cortada, María Fernanda Ramírez, originaria de Cali y residente en Sevilla.
La colombiana relata que su cuñado se encuentra desaparecido y narra que sus hermanas no pudieron salir de casa, ya que una de ellas vive con una discapacidad, por lo que durante el movimiento no huyó y su otra hermana se quedó para acompañarla, "sin saber si se iba a venir la casa abajo o no".
Una vez que terminó el terremoto y ante el temor a una réplica, salieron a la calle, donde permanecieron durante horas. "A los colombianos que estamos tan lejos de casa y a tantas horas de diferencia, solo nos queda esperar. Esperar noticias, pedir a Dios que todo marche bien, que todo siga adelante y todo mejore", lamenta.
Pereiranos en Madrid, consternados por lo ocurrido
Robinson Ortíz, propietario de la panadería 'La Pereirana', en Madrid, está "muy consternado" por lo sucedido en su país. "Desde aquí se vive con impotencia, porque quieres estar allí con los demás paisanos, ayudando de una forma u otra y se siente uno impotente, porque ¿cómo hace uno para viajar de un día para otro? Es muy difícil", dice el colombiano.
Él es, precisamente, uno de los afectados directos por los daños estructurales, pues dos construcciones que posee en su país se han visto dañadas y lamenta que le va a tocar derribar una de ellas. Ortiz cuenta que desde el terremoto ha notado "el bajón de clientes" en su negocio, que achaca a que muchos habrán optado por quedarse en casa preocupados por sus familiares.
En cuanto a formas de enviar ayuda a sus compatriotas, Ortíz dice que lo hará por medio de una organización a la que pertenece, llamada Estudio 40, que organiza eventos artísticos y literarios latinoamericanos en Madrid, y también organizándose con sus amigos colombianos.
John Anderson Peláez, otro pereirano residente en Madrid y uno de los dueños del restaurante 'El Fénix', cuenta que la primera noticia que recibió de su familia tras enterarse del terremoto fue a través de una llamada de su sobrina. "Estaba muy alterada y me decía: 'Tío, pensaba que nos íbamos a morir'", relata. "Es una cosa que lo deja a uno sin palabras. Pensar que hay tantas vidas en los escombros es algo desgarrador", dice Peláez desde su restaurante.
"Estamos esperando para mandar ayuda a través del consulado colombiano. Esperamos saber qué centro de acopio van a tener para llevar las ayudas allí", añade. Es la solidaridad de los que están lejos de su tierra.

