Hungría pone fin a 16 años de mandato de Orban: golpe a Putin, Trump, la extrema derecha y un respiro para Europa

Hungría sale a la calle para celebrar la caída de Orban tras 16 años
Hungría sale a la calle para celebrar la caída de Orban tras 16 años. Cuatro
  • Hungría pone fin a 16 años de mandato de Orban con un resultado contundente.

  • Una marea humana inundó el centro de Budapest para festejar este vuelco electoral histórico.

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Hungría pone fin a 16 años de mandato de Orban con un resultado contundente. El partido Tisza, liderado por Peter Mayar -exmiembro del partido de Orban- ha obtenido una supermayoría, 138 escaños frente a los 55 del Fideszñ, el partido del actual primer ministro Viktor Orbán. Y todo con una participación que ha sido histórica: ha votado un 77,8% de los 7 millones y medio de electores. La mayor participación desde la caída del comunismo. Una marea humana inundó el centro de Budapest para festejar este vuelco electoral histórico. Precisamente, el resultado arrollador de Mayer le permitirá reformar la constitución y las normas más controvertidas.

Celebración multitudinaria en las calles

La derrota de Orban ha provocado antorchas, fuegos artificiales y alegría desenfrenada a orillas del Danubio. Tras conocer la victoria histórica de Peter Magyar ha lanzado un mensaje a los húngaros. "¡Queridos compatriotas húngaros! ¡Lo logramos! Tisza y Hungría ganaron estas elecciones. No por poco. Sino por mucho. De hecho, muchísimo", ha constatado.

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Nunca antes en la Hungría democrática un partido ha sido tan votado, ha recordado el líder de centro derecha que, con 45 años, ha protagonizado una carrera meteórica y ha pasado, de ser admirador de Orban, a acabar con él. Y lo ha hecho en tan solo dos años, capitalizando el malestar por la corrupción, la situación económica, o por el acercamiento a la Rusia de Putin. “ Hungría volverá a ser un aliado importante en la Unión Europea y la OTAN.” asegura Magyar.

La victoria de Tisza ha sido tan contundente que la formación tendrá vía libre para reforzar el estado de derecho y llevar a cabo las reformas necesarias con las que desbloquear miles de millones de fondos europeos. Un resultado tan incontestable que Victor Orban no ha tenido más remedio que reconocer su derrota.

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Europa celebra el resultado de estas elecciones. Las filias de Orbán se había convertido en la china del zapato. Durante años Orbán se ha dedicado a filtrar información relevante a Moscú y ha bloqueado medidas que han intentado sacar adelante. Lo último: bloqueó un préstamo de 90.000 millones de euros de ayuda a Ucrania. También el vigésimo paquete de sanciones a Rusia. Utilizó su veto para intentar sacar de las listas negras de Europa a varios oligarcas rusos. Y también bloqueó la aprobación del presupuesto de la UE para los años 2028 -2034. Orbán ha dicho además, en varias ocasiones, que mientras él fuera primer ministro, Ucrania nunca sería miembro de la UE.

Europa respira aliviada. Confía en que el nuevo gobierno revierta estos bloqueos y de luz verde tanto a las sanciones a Rusia como a la ayuda a Ucrania. No solo en Hungría festejan la derrota de Orban, el aliado de Putin y Trump. También líderes europeos celebran el adiós de la piedra en el zapato de los Veintisiete. "Hungría ha elegido Europa. (...) La Unión se fortalece", dice la presidente de la Comisión, Von der Leyen.

El francés Emmanuel Macron acoge satisfecho el apego a los valores europeos de Hungría. El alemán Merz se alegra por una Europa unida. El polaco Tusk le dice al ganador que está muy contento. Con alivio recibe especialmente la noticia el presidente ucraniano Zelenski, que se libra del amigo de Putin, de sus trabas a la ayuda ucraniana o de los bloqueos a las medidas contra Moscú.

La televisión rusa ha anunciado su derrota haciendo hincapié en que era incómodo para Europa. La caída de Orban golpe también para la extrema derecha europea. Una derrota que no gusta Milei o Netanyahu -Orban sacó Hungría de la Corte Penal Internacional por la orden contra el israelí-

Y nada contento está, por supuesto, Trump, que mandó a su vicepresidente Vance a Hungría para apoyar al aliado europeo que ahora ha sido arrasado en las urnas-. En España, izquierda y derecha aplauden la derrota del líder de extrema derecha Viktor Orban. Solo Vox lamenta su salida como una pérdida para Occidente en su batalla contra el islamismo.