Saida, la maga de los móviles en Ceuta: "Vienen corriendo a cargarlos en cuanto ven mi coche"
"A mí cuando me dicen tengo que llamar a mi madre se me cae el alma al suelo", confiesa Saida.
Ahmed, subsahariano y su drama: "Si me deportan y me matan puedo morir tranquilo”
A pesar del caos y del miedo por la entrada masiva de migrantes, muchos vecinos de Ceuta son un ejemplo de solidaridad. Uno de ellos es Saida. Gracias a ella muchos de ellos han podido llamar a casa y avisar a sus familias de que están bien.
Cada día SaÍda aparca junto a la playa del Trampolín. En pocos minutos un grupo de migrantes se amontona haciendo cola alrededor de su coche. "Ya me conocen, ven mi coche y vienen corriendo a cargar el móvil y me da mucha pena. Vengo aquí, comparto mi wifi, otros llaman desde mi teléfono por whatsapp, otros les cargo el móvil en el teléfono para que se comuniquen con su familia. Me llevo en un bolsa sus teléfonos con su nombre en un papel y se los cargo en casa y al día después se los devuelvo cargados".
Es un gesto muy sencillo, pero de un cablo incalculable para ellos: "Yo vengo media horita, 20 minutos, y me dicen tengo un uno por ciento solo quiero cinco por ciento para llamar a mi madre. Digo venga vale. A mí cuando me dicen tengo que llamar a mi madre se me cae el alma al suelo, yo soy madre, tengo hijos y me da mucha pena.
Una historia de esperanza y humanidad que llena de luz el dramático escenario en el que se ha convertido esta playa de Ceuta.
