Faten, de 26 años, pagó con su vida su sueño de jugar al fútbol en Europa
Jamilla, su madre, ya conoce el desenlace de su aventura a España y enseña la habitación vacía que no llenará su hija.
Ramsés Mohamed, asociación Elín: "El Gobierno ha intentado que estuvieran hambrientos para que perdieran la esperanza y volvieran a Marruecos"
La justicia de Marruecos actúa: la Fiscalía de Tetuán ha procesado a 25 personas por organizar los cruces irregulares hacia Ceuta.Y seis días después de la gran avalancha, dos cifras mantienen a decenas de familias en vilo. De los 72 cadáveres recuperados por España, sólo 2 están identificados. Hay además, 47 desaparecidos. Al otro lado de la frontera, la espera y la falta de noticias sigue siendo angustiosa, informa Soraya Aybar.
El antiguo hospital militar de Ceuta es una morgue improvisada. En su puerta algunos familiares preguntan si uno de los 72 fallecidos es su hijo o su hermano, pero solo dos han sido identificados al otro lado de la frontera.
Jamilla ya conoce el desenlace y enseña la habitación vacía que no llenará su hija. "Estábamos preparandola. Nos pidió que ya quería dormir sola, sin sus dos hermanos". La noticia le llegó el lunes. Faten, de 26 años, era jugadora de futbol profesional. Y sí, había muerto en el mar. "Yo sabía que mi hija quería ir a Europa, su pasión era el fútbol". Sus dos hermanos cruzaron con ella. El mayor está bien, el pequeño, de 14 años, es uno de los 47 migrantes que están en paradero desconocido y no llega ninguna informacion. En el cementerio lloran la muerte de la joven y ahora limpian su tumba con las mismas garrafas que ella repartía desde que tenía 14 años para ganarse la vida.
El suyo es el drama de otros muchos, según la Ong Caminando Fronteras ha cifrado en 141 los cadáveres en territorio marroquí. Helena Maleno lleva 25 años trabajando en la frontera y es muy crítica con lo que ha ocurrido porque, según ella, es un drama humanitario sin precedentes. Respecto a los desaparecidos tiene claro en una entrevista en la cadena SER que "hay muchas personas desaparecidas que desgraciadamente nunca se podrá dar respuesta a las familias, porque los cuerpos no se encontrarán. Las personas no pueden ser moneda de cambio, no se puede sacrificar la vida de niños, niñas, adolescentes, esto es una locura. Nadie desde las autoridades ha estado a la altura, ni siquiera han sido coherentes con sus propios discursos, desde la extrema derecha a la izquierda".
El discurso del Gobierno de que las mafias son las responsables de esta avalancha convertida en crisis tampoco le convence. "Ese discurso no vale con lo que pasó el otro día en Ceuta, no vale con un niño que coge un flotador y sale nadando, porque no hay ninguna mafia empujándoles, les empuja la injusticia social, les empuja la represión, la falta de derechos humanos, incluso buscar un futuro para su familia. Esto no se debería haber permitido, hay una responsabilidad grandísima de los estados".
