Un día en el caos de Rodalíes

"A mí me da ansiedad, estrés, rabia. Llamo al teléfono de rodalies y no me saben decir nada", confiesa David, habitual usuario de Rodalíes para ir a la universidad.
Comprobamos in situ el mal funcionamiento de Rodalíes en un día en teoría normal.
En Cataluña, Renfe, Adif y el Govern han creado una comisión por las actuaciones en Rodalíes. Después de una semana de caos sin precedentes de varios días con el servicio suspendido y anuncios fallidos de reanudación,. Hoy el servicio de Rodalíes ha recuperado la normalidad o por lo menos una relativa normalidad en la que no han faltado los retrasos. Así lo ha comprobado nuestra compañera Marina Pérez. Lo hace con David Pujol, usuario de Rodalíes.
Son las 9 de la mañana, estamos en la estación de Calella. Desde aquí David coge el tren para ir a la universidad. Ya sabe que le espera un duro camino en rodalies pero estos días se complica aún más. La línea está cortada en diversos tramos. No sabía si estaba cortada, y si tendría que coger un autobís hasta Mataró.
"El de las 9:16 está suprimido, el de las 9:38 también. Es una sensación de que da igual lo que haga tal vez no llego, no será mi culpa pero no puedo hacer nada", dice un día más frustrado David. "Y esto es así cada día. A mí me da ansiedad, estrés, rabia. Llamo al teléfono de rodalies y no me saben decir nada".
Ha pasado una hora hasta que podemos subirnos al fin al tren.
Ya estamos en el tren, pero esto tampoco asegura llegar a tiempo. Puede haber cualquier tipo de incidencia, romperse la vía. "Hasta que no llegue no estoy seguro de que haya ido todo bien", confiesa David.
Pasadas las 11 llegamos a Barcelona. Es un trayecto de 50 km sin perder la incertidumbre ni un minuto. “Debido a una avería del tren, realizaremos un transbordo en la estación de Mataró”, se oye por megafonía.
Y en nuestro trayecto de vuelta nos encontramos con una avería que nos obliga a cambiar de tren.
Es el día a día para miles de usuarios que dependen de este servicio para llegar a sus trabajos o para estudiar.

