Los migrantes regulares aportan más que lo que cuestan al Estado los que están en situación irregular

Los migrantes regulares aportan más que lo que cuestan los irregulares. Cuatro
  • España necesita 250.000 trabajadores extranjeros al año de aquí a 2050 para mantener el Estado de Bienestar, según los organismos oficiales.

  • Más extranjeros regularizados son sinónimo de más empleo regular, más cotizaciones y más crecimiento económico

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El Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea, el Consejo económico y social. Todos coinciden y dan una cifra. España necesita 250.000 trabajadores extranjeros al año de aquí a 2050 para mantener el estado de bienestar porque cada vez vivimos más, pero tenemos menos hijos que sostengan el país.

Más extranjeros regularizados son sinónimo de más empleo regular, más cotizaciones y más crecimiento económico. Solo en autónomos, esta regularización traerá 70.000 nuevos autónomos. Cada trabajador extranjero aportará entre 3.000 y 4.000 euros en cotizaciones, según lo recaudado en las regularizaciones previas y sumarán entre cuatro y siete décimas al PIB.

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Un estudio de la universidad Carlos III ha concluido que los migrantes regulares aportan fiscalmente más, unos 3.250 euros, que los que están en situación irregular, con un coste de unos 2.000 euros.

Según un informe elaborado con datos de la OCDE de 2013, en España la diferencia en la contribución fiscal directa neta de los hogares de inmigrantes y nativos se sitúa en torno a los 2.000 euros anuales para los primeros.

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En dicho informe se señala que la inmigración conlleva, en primer lugar, la llegada de nuevos habitantes y, en la medida en que estos puedan ser contabilizados, una variación de los datos estadísticos poblacionales que han servido para reequilibrar una balanza poblacional en preocupante estado. El crecimiento de la población española a día de hoy, dice el informe, solo es viable con el concurso de la inmigración.

Menores costes laborales y mayor movilidad

Desde el punto de vista de la economía, el informe señala que "la inmigración sigue desempeñando un papel clave en la economía y el mercado laboral español, por su mayor movilidad y por los menores costes laborales y sociales de la mano de obra extranjera. De manera que la flexibilidad laboral de la población inmigrante y su versatilidad se han convertido en un colchón que ayuda a absorber las rigideces del mercado laboral. De hecho, los inmigrantes –aunque también experimenten procesos de mejora laboral– vienen ocupando buena parte de los trabajos que sería difícil cubrir con la mano de obra local, y la supuesta “competencia laboral” resulta extremadamente limitada o queda circunscrita a ámbitos laborales muy precisos. Esos trabajadores dinaminizarán la economía porque consumirán.

Vitales para la ley de dependencia

No elude tampoco el informe que el trabajo de la población inmigrante –y en especial de las mujeres inmigrantes– ha permitido cubrir buena parte de las necesidades de atención a la dependencia o de trabajo doméstico en muchos hogares, facilitando así la conciliación familiar y laboral entre la población española y reduciendo las tensiones propias del sistema.

Los detractores ponen como una de las pegas, que sumarán más presión al mercado de la vivienda.