Madrid y Barcelona, dos modelos antagónicos de enfrentar la crisis de vivienda

Madrid y Barcelona, dos modelos antagónicos de enfrentar la crisis de vivienda
La crisis de la vivienda, un problema complejo que tampoco une a nuestros políticos. Cuatro
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Cosas que pasan en política. Hay veces que las propuestas no pertenecen a ningún partido. Resulta que hace 7 días, Donald Trump propone prohibir que las corporaciones, las empresas y los fondos, puedan comprar viviendas.

"La gente es la que vive en los hogares, no las corporaciones", es el argumento del presidente de los EEUU. Como muchas de las políticas de Trump, este mensaje fue aplaudido por Vox aquí en España. Resulta que esa propuesta de Trump ya la había propuesto Sumar en nuestro país.

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Claro, después de ver que Vox la apoya, la ha vuelto a proponer. Si Vox está de acuerdo con la medida, ¿por qué no la va a apoyar?, dicen en Sumar. Sí pueden estar de acuerdo con la medida, pero no apoyarán a Sumar. El tacticismo político de unos y otros y las políticas de vivienda... sin barrer.

Los modelos de Madrid y Barcelona

Es cierto que la manera de afrontar el problema es complejo. Nada va a resultar infalible, y menos sin un pacto de Estado que incluya a todas las Administraciones. El caso más paradigmático lo representan Madrid y Barcelona. Los alcaldes de Madrid y Barcelona han informado allí de la repercusión de la ley de vivienda en sus ciudades durante los dos años que lleva en vigor.

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Para Almeida, el impacto ha sido negativo porque los precios están más caros que nunca, mientras que Collboni celebra que en Barcelona sí ha tenido un impacto positivo con una bajada del precio del alquiler permanente.

Diagnósticos distintos de dos ciudades que apuestan por modelos de vivienda diferentes. La diferencia principal es que Madrid no aplica la medida estrella de la ley estatal de vivienda, el tope al alquiler en las zonas tensionadas y Barcelona sí convirtiéndose en su medida troncal.

Todo, a la espera de poder construir más viviendas que es algo necesario según los dos ayuntamientos. La adiferencia es que Almeida lo apuesta casi todo a construir. Ha empezado a convertir suelo no edificable en edificable, oficinas en pisos y a agilizar permisos para construir. Barcelona también ha movilizado suelo, pero no tanto porque tiene otra fórmula para meter más casas en el mercado común: quitando la licencia a 10.000 pisos turísticos en dos años. Para eso va a haber que esperar y la realidad es que, de momento, es que Madrid va a levantar 2.500 viviendas públicas para alquilar y Barcelona menos de la mitad.

Y mientras, en Madrid el último año el alquiler ha subido casi un 10% mientras que en Barcelona, los alquileres topados, los permanentes, han bajado un 4,9%. 220 euros de media. Si sumamos los pisos temporales, el precio del alquiler también ha subido en Barcelona, pero cinco veces menos que en Madrid. Así que de momento, parece que es el tope al alquiler lo que echa el freno a las subidas.