José Luis Garci: “Cuando Iniesta metió el gol del Mundial me acordé de mi padre y de quienes no vivieron para verlo”

José Luis Garci en su entrevista con Manso. Realización: Gabriel Pérez Iglesias
  • El escritor y cineasta reedita ‘Renglones Deportivos’, donde descubre su pasión por el fútbol y los mundiales

  • Confiesa que cambiaría su Óscar de Hollywood por haber ganado un Mundial con la camiseta de España

Compartir

José Luis Garci y la editorial Reino de Cordelia recuperan ‘Renglones Deportivos’, una compilación de su labor como cronista deportivo de mirada literaria y cinematográfica. A instancias de Luis María Anson, entonces director de ABC, el cineasta comenzó a teclear sus impresiones sobre los grandes acontecimientos mundiales, buscando un estilo que recordara a maestros del periodismo norteamericano como Gay Talese o Red Smith. El resultado es una serie de textos donde el césped se confunde con el celuloide y los goles se analizan con la misma profundidad que una secuencia de orfebrería visual. 

Fiel a su estilo analógico, Garci cubrió eventos como el Mundial de Estados Unidos 1994 o el de Francia 1998 aporreando su inseparable máquina Olympia Monica y enviando sus crónicas a través de faxes desde hoteles remotos. Estos "renglones" no son meras reseñas de resultados, sino diarios personales cargados de nostalgia, donde recuerda su infancia de pelotas de trapo y los partidos dominicales en los descampados de Madrid.  

PUEDE INTERESARTE

Para el autor, el fútbol se juega con la ilusión de un niño, pero se narra con la responsabilidad y el peso de la memoria. “Cuando Iniesta metió el gol del Mundial me acordé de mi padre y de quienes no vivieron para verlo”, explica Garci en una entrevista con Noticias Cuatro.   

La originalidad de sus crónicas reside en la constante referencia cultural. Garci no duda en comparar un remate de Van Basten o un gol de Maradona con el segundo movimiento de la Séptima de Beethoven o la arquitectura de Mies van der Rohe. Sus crónicas suelen nacer en la intimidad de su salón, entre Dry Martinis y la compañía de amigos como Alfredo Landa o Eduardo Torres-Dulce, con quienes compartió apuestas sobre el destino de la selección española mientras discutían sobre el cine de John Ford o Alfred Hitchcock. 

PUEDE INTERESARTE

El libro dedica un espacio privilegiado a la Olimpiada de Barcelona 92, que el autor califica como una de las mejores de la historia y donde describe a los atletas como "semidioses guerreando en paz". Pero no solo de fútbol vive el cronista; su pasión por el boxeo, la "Dulce Ciencia" o el "Noble Arte", impregna también sus páginas, recordando su obra ‘Campo del Gas’ y defendiendo un deporte a menudo hostigado por lo políticamente correcto. 

En definitiva, esta obra es un testimonio del "espíritu del tiempo", una recopilación de fados, alegrías y decepciones deportivas narradas por un hombre que confiesa que cambiaría su Óscar por haber ganado un Mundial con España. Como bien resume citando a Bill Shankly, para Garci el fútbol no es una cuestión de vida o muerte, sino “algo mucho más importante”.