‘Quemados’: Fernando Jáuregui retrata a una nación al borde del agotamiento

‘Quemados’: Fernando Jáuregui retrata a una nación al borde del agotamiento
Fernando Jáuregui en su entrevista con Manso. Realización: Gabriel Pérez Iglesias
  • El periodista cántabro disecciona la arrogancia de una clase política que “asfixia’ al ciudadano”

  • Radiografía el desafío de la generación 'zeta' ante una “Constitución quemada” y “la tiranía del algoritmo”

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En un análisis mordaz y profundamente personal, el periodista Fernando Jáuregui ha publicado su último trabajo titulado ‘Quemados’ (Almuzara), un libro que funciona como una radiografía del "burnout" colectivo que asfixia a la España de 2026. La obra nace de la propia experiencia del autor, cuyo hogar y espíritu resultaron afectados por los devastadores incendios del verano de 2025, pero trasciende lo físico para denunciar una "quema" moral y política mucho más profunda.

En una entrevista con Noticias Cuatro, Jáuregui sostiene que España es hoy un país de cuarenta y ocho millones de "quemados", donde el agotamiento emocional y mental es el resultado de años de estrés, frustración y desastres acumulados. El autor distingue entre diversas categorías de afectados: desde los "tiznados" hasta los "cremados", estos últimos ya sin esperanza alguna de recuperación. En su relato, destaca que los más pobres son quienes siempre sufren más las catástrofes, ya sean incendios, inundaciones o crisis económicas, mientras que las élites políticas y económicas viven protegidas por "muros más gruesos".

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El texto critica duramente lo que denomina la "clase política", a la que acusa de padecer el "síndrome de hubris": una arrogancia desmedida que transforma psicológicamente a quienes ejercen el poder de forma prolongada y sin freno. Jáuregui acuña términos como "Koldavia" y "Ucolandia" para describir un Estado donde la corrupción y las investigaciones policiales dominan las portadas de los periódicos, generando una asfixia informativa en el ciudadano de a pie.

Uno de los puntos más críticos del libro es la brecha generacional. Jáuregui observa con preocupación cómo los jóvenes, la llamada Generación Z, habitan un mundo cultural y tecnológico que resulta ajeno a sus mayores, mientras parecen desvinculados de una lucha política tradicional que perciben como inútil.

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El autor sitúa el horizonte de España en el año 2050, bajo el reinado de Leonor I, y se pregunta si para entonces se habrán resuelto problemas estructurales como la vivienda, la precariedad laboral o la propia reforma de una Constitución que considera ya urgente modernizar. Para Jáuregui, la actual Ley Fundamental, aunque fue un éxito en 1978, está "quemada" y requiere una adaptación profunda a la era de la digitalización y la inteligencia artificial.

A pesar del tono sombrío, ‘Quemados’ no es una obra apocalíptica, sino una llamada a la "revolución de la protesta". Jáuregui aboga por no caer en la apatía ni en la resignación, recomendando la protesta activa como una receta para una sociedad más saludable y digna.

El libro concluye con un decálogo que propone soluciones prácticas y metafóricas, insistiendo en que "los incendios se apagan en febrero", es decir, mediante la prevención, la vigilancia extrema de los gobernantes y la transparencia absoluta en las instituciones. El mensaje final es claro: el fuego no debe usarse para consumir a la sociedad, sino para confortarla y darle el calor necesario para reconstruir el país.