Marina Pereda denuncia mortificaciones y explotación laboral en el Opus Dei

La exagregada publica ‘La Obra’, donde censura el “celibato infantil” y los abusos psicológicos en la organización
Sus denuncias coinciden con un momento de escrutinio para el Opus Dei por parte del Vaticano
La editorial Aguilar acaba de publicar ’La Obra: Memorias divinas y humanas de una chica en el Opus Dei’, de Marina Pereda. En este relato autobiográfico, la autora profundiza en su experiencia dentro de la institución, donde permaneció desde los 14 hasta los 25 años, y disecciona las dinámicas de poder y control que marcan la vida de sus miembros.
La autora explica la dificultad de abandonar la organización, no solo por el miedo a la “condenación eterna”, sino por la presión de la propia familia de sangre, a menudo vinculada a la Obra. “Mi mayor temor es la impunidad”, afirma Pereda en una entrevista con Noticias Cuatro. Así justifica por qué sigue hablando de ello: para evitar que se sigan permitiendo prácticas de captación coercitiva con menores.
El lanzamiento del libro se produce tras el impacto de la docuserie de Max, ‘El minuto heroico: Yo dejé el Opus Dei’, dirigida por Mònica Terribas, en la que Pereda participó junto a otras doce mujeres para denunciar abusos psicológicos y espirituales.
Nacida en una familia numerosa de Miranda de Ebro, Pereda relata cómo su vida fue moldeada para encajar en el rol designado por la organización. A los 14 años y medio, siendo aún menor de edad, pidió la admisión como agregada, comprometiéndose a una vida de “celibato infantil” que ella define como una práctica habitual y alentada por la institución entre adolescentes.
El libro detalla la rigidez de las “normas de piedad”: desde el “minuto heroico” (levantarse al sonar el despertador) hasta las duchas de agua fría, el uso del cilicio y las disciplinas. Pereda describe este proceso como una “actuación” constante, donde la individualidad “queda asfixiada tras una máscara de santidad cotidiana”.
Uno de los puntos más críticos del testimonio de Pereda es su paso por el Centro de Estudio y Trabajo (CET) en Bilbao. Durante dos años, la autora asegura haber trabajado limpiando y cocinando para residencias de miembros masculinos sin contrato, nómina ni cotización a la Seguridad Social, bajo la promesa de que su labor pagaba su alojamiento.
A pesar de que la organización ha calificado estas vivencias como “malas experiencias” personales o “colaboraciones voluntarias”, Pereda sostiene que se trata de una estructura de explotación laboral institucionalizada, similar a la denunciada por 43 ex numerarias auxiliares en Argentina.
La publicación de ‘La Obra’ coincide con un momento de escrutinio para el Opus Dei. Tras el Motu Proprio del papa Francisco en 2022, la institución se encuentra en un proceso de reforma de sus estatutos exigido por el Vaticano. Mientras tanto, testimonios como el de Pereda buscan que la organización reconozca sus supuestos errores y ofrezca reparación a las víctimas.
El libro se presenta, en definitiva, no solo como una memoria personal cargada de ironía, sino como una herramienta de denuncia contra el “laberinto de espejos” y la “violencia psicológica y espiritual” que, según la autora, inunda la institución.

