Carlos Hernández, experto en duelo: “En el tanatorio hay que desterrar las frases típicas de consuelo”
El escritor y divulgador publica una guía práctica para aceptar la muerte y el duelo
La mejor actitud ante el doliente es la de escucharle y estar disponible, según este especialista
Carlos Hernández es un profesional dedicado a acompañar procesos personales y profesionales en los que las emociones ocupan un lugar central, aportando palabras, presencia y humanidad cuando "la vida aprieta". Con una trayectoria que combina la formación académica, la experiencia profesional y sus propias vivencias, Hernández lleva años investigando y compartiendo herramientas para cuidar, comunicar y acompañar en situaciones límite.
Su labor se extiende tanto al ámbito sociosanitario y funerario, donde forma a profesionales que trabajan con el sufrimiento, como al entorno empresarial, promoviendo un liderazgo humanizador y la gestión emocional. Además de su faceta como conferenciante, es un prolífico autor que busca, a través de sus libros, ordenar aprendizajes y comprender mejor las relaciones humanas ante la pérdida.
Su obra más reciente, titulada ‘Como hojas en otoño: Guía práctica para comprender la muerte y el duelo’, nace con el propósito de ofrecer una mirada cercana y rigurosa sobre una realidad que afecta a todos los seres humanos. Escrito con un lenguaje claro y sin tecnicismos, el libro no ofrece "recetas mágicas", sino que invita a integrar la muerte como una experiencia natural que puede dar sentido y significado a nuestra vida. El autor reflexiona sobre cómo la sociedad actual tiende a vivir de espaldas a la muerte, ocultándola y convirtiéndola en algo privado o vergonzoso, lo que a menudo dificulta el proceso de afrontar el dolor inevitable de una pérdida.
El autor dedica un espacio fundamental al acompañamiento, ofreciendo consejos prácticos sobre qué decir y qué evitar al tratar con personas en duelo. “En el tanatorio, hay que desterrar las frases típicas de consuelo, especialmente aquellas que empiecen por la palabra ‘tienes’, como ‘ahora tienes que recuperar tu vida o ‘ahora tienes que ser fuerte”, explica en una entrevista con Noticias Cuatro.
Uno de los pilares del libro es la comprensión del duelo como un camino activo y dinámico, en el cual la persona es la protagonista de su propia reconstrucción. Hernández utiliza la metáfora de un árbol en otoño para explicar que, así como el árbol debe perder sus hojas para que broten nuevas en primavera, el ser humano necesita dejar marchar a sus seres queridos para readaptarse a un nuevo entorno. En este proceso, el autor destaca la importancia de mantener un lazo simbólico con el fallecido, transformando el vínculo en lugar de romperlo, un concepto respaldado por investigadores contemporáneos como Neimeyer o Worden.
La guía aborda con detalle la "montaña rusa emocional" del duelo, validando sentimientos que van desde la tristeza y la ira hasta el alivio o la culpa. Carlos Hernández subraya que el duelo tiene una doble vía: por un lado, hay que atender al "corazón" dando espacio a las emociones; y por otro, hay que atender a los "asuntos" prácticos de la vida cotidiana para recuperar la normalidad de forma paulatina. El libro también ofrece pautas específicas para casos especiales de pérdida, como el duelo perinatal, la viudedad, las muertes por suicidio o las pérdidas ambiguas, como ocurre en familiares con Alzheimer.
En definitiva, esta guía se presenta como un recurso esencial para aprender que, aunque la muerte cambia la realidad física, no puede cambiar el amor sentido, y que el duelo, más que superarse, se atraviesa y se integra en nuestra historia personal.
