Christian Gálvez: “Mi suegra me enseñó que el amor y la fe no se esconden”

Christian Gálvez: “Mi suegra me enseñó que el amor y la fe no se esconden”
Christian Gálvez en su entrevista con Manso. Realización: Gabriel Pérez Iglesias
  • El presentador y escritor publica su última novela, ‘He vencido al mundo’, centrada en las figuras de Judas y la Virgen María

  • Confiesa cómo se produjo su acercamiento a la fe y al cristianismo, temas centrales de sus tres últimos libros

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La publicación de su última novela, "He vencido al mundo", representa para Christian Gálvez (Móstoles, 1980), mucho más que un nuevo éxito editorial; es el testimonio literario de una profunda metamorfosis personal. En esta obra, que profundiza en la Pasión de Jesucristo desde una óptica humana y descarnada, el autor vuelca una sensibilidad recuperada tras años de oscuridad espiritual. El libro, publicado este 5 de marzo de 2026, actúa como el cierre de un círculo vital que comenzó con la pérdida de sus creencias y ha culminado en una conversión que él mismo define como fundamental para su felicidad actual.

La quiebra de su fe tuvo un escenario y una fecha concretos: Camboya, año 2009. Durante la grabación de un reportaje sobre la explotación sexual infantil, Gálvez presenció realidades tan cruentas que le resultó imposible seguir creyendo en un Dios justo, llegando incluso a plantearse seriamente la apostasía. A este vacío espiritual se sumaron, años más tarde, otros golpes personales y profesionales, como la pérdida de su programa debido a una decisión judicial, el impacto de la pandemia, un divorcio y una dolorosa ausencia de propósito.

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Sin embargo, el presentador relata en una entrevista con Noticias Cuatro que "alguien vino a arrojar luz a esa oscuridad". Se refiere a su esposa, Patricia Pardo, a quien describe como el "ángel que Dios le mandó" para que volviera a escuchar su propio nombre. Según Gálvez, el amor de Patricia fue el motor que le permitió recuperar, primero, la fe en sí mismo y, progresivamente, la confianza en el amor, en los amigos y en la trascendencia. Esta transformación se consolidó definitivamente durante un viaje a Jerusalén junto a ella, donde recuperó la fe que había abandonado en su adolescencia. “Mi suegra enseñó que el amor y la fe no se esconden”, explica.

Este proceso de sanación se refleja en la simbología de su nueva novela, especialmente en el concepto de la "grieta". Para el autor, esta ruptura representa la herida que, aunque queda marcada para siempre, es el único lugar por el que puede entrar la luz. De igual modo, la elección del nombre de su hijo, Luca, que significa "luz", simboliza la culminación de este camino espiritual y la victoria sobre las etapas de duda y desánimo.

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Hoy, Christian Gálvez se confiesa un hombre nuevo que ha aprendido que "la fe no evita el sufrimiento, sino que lo atraviesa". Al igual que el título de su libro, el escritor siente que ha logrado "vencer al mundo" -sus presiones, mentiras y ruidos externos- para centrarse en una espiritualidad basada en el amor y en la certeza de que, incluso en los momentos más difíciles, existe una presencia que acompaña.