Josep Maria Pou, actor: “Sueño con el día de mi última función, que solo sabré yo”

Una imagen de Josep Maria Pou en su entrevista con Manso.. Realización: Gabriel Pérez Iglesias
  • A sus 81 años, el actor catalán estrena ‘Gigante’ en el Teatro Bellas Artes de Madrid, una obra que se interroga sobre la cancelación.

  • Se pone en la piel del escritor británico Roald Dahl, acusado de antisemitismo en 1983 tras las matanzas israelíes en el Líbano,

Compartir

Josep María Pou (Mollet del Vallès, Barcelona, 1944) regresa a los escenarios madrileños con 'Gigante', una obra que explora la controvertida figura del escritor gales Roald Dahl. La función, dirigida por Josep Maria Mestres, recrea un hipotético encuentro ocurrido en el verano de 1983, donde Dahl se enfrenta a sus editores tras realizar declaraciones antisemitas, planteando un debate intelectual y moral de altura sobre los límites de la libertad de expresión y la cultura de la cancelación.

Para Pou, encarnar a Dahl supuso un "empeño personal" desde que tuvo noticias de su estreno en Londres, llegando a provocar que la productora Focus comprara los derechos para España. El actor confiesa que se sintió identificado con el papel de inmediato, no solo por la exigencia física del autor (que requiere un intérprete de casi dos metros de altura), sino también porque el término "gigante" ha acompañado su propia biografía profesional durante décadas.

PUEDE INTERESARTE

La obra, que se presenta en el Teatro Bellas Artes tras un exitoso paso por Barcelona, destaca por una "carpintería teatral" perfecta que obliga al público a ser un ente activo y a cuestionar sus propias posturas ante el conflicto.

A sus casi 82 años y con casi seis décadas de trayectoria ininterrumpida, Pou reflexiona sobre el teatro como un refugio frente a la desazón del mundo actual. Defiende la palabra como la columna vertebral de la escena y asegura que la inteligencia artificial nunca podrá sustituir la comunión perfecta que se produce entre el actor y el público, un diálogo que nace de la vida misma y de la verdad sobre las tablas. Para el actor catalán, el teatro es un acto de generosidad cuyo fin último es enviar emociones al destinatario: el espectador.

PUEDE INTERESARTE

Sin embargo, tras esta obra late una reflexión sobre el final del camino. Pou admite que le seduce la idea de una despedida íntima y secreta. “Sueño con el día de mi última función, que solo sabré yo”, explica en una entrevista con Noticias Cuatro.

No desea anuncios de retirada ni giras de despedida, sino la satisfacción privada de cerrar el telón con el sentimiento del deber cumplido. Aunque reconoce que, si aparece un texto que le vuelva a "sacar fuerzas de flaqueza", seguirá siendo ese contador de historias que ha marcado la historia del teatro español.