Pablo Ortiz de Zárate, educador de arte: “Puedes entender mejor tu depresión observando el Sísifo de Tiziano”

Pablo Ortiz de Zárate, educador de arte: “Puedes entender mejor tu depresión observando el Sísifo de Tiziano”
Pablo Ortiz de Zárate en su entrevista con Manso.. Realización: Gabriel Pérez Iglesias
  • Publica 'El arteSano', sobre el poder terapéutico de la pintura para gestionar nuestras emociones

  • Este periodista especializado en arte nos enseña a mirar el arte como una herramienta contra la depresión.

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Pablo Ortiz de Zárate, periodista especializado y educador de arte, presenta su obra 'El arteSano' (Destino), un libro que propone mirar la pintura no solo por su valor estético, sino como una herramienta vital para la salud mental. Tras superar personalmente episodios de depresión, el autor descubrió que los cuadros de los grandes maestros contienen las mismas claves que la psicología moderna: aprender a vivir el presente, desarrollar la empatía y alcanzar el equilibrio emocional. Su propuesta busca transformar la observación artística en una inyección directa de bienestar para nuestra mente, invitándonos a incorporar el arte en nuestra “dieta” diaria.

'El arteSano' ofrece una guía práctica para afrontar crisis vitales específicas, llegando a “recetar” cuadros concretos para momentos de duelo, rupturas sentimentales o ansiedad. El autor sugiere que incluso el arte “triste” o perturbador, como el Sísifo de Tiziano, puede servir de consuelo al ayudarnos a aceptar nuestra propia fragilidad y sentir que no estamos solos en nuestro sufrimiento. “Puedes entender mejor tu depresión observando el Sísifo de Tiziano -explica Ortiz de Zárate en una entrevista con Noticias Cuatro-. Detectas que el personaje de cuadro se siente igual que tú. El arte nos ayuda a explorar nuestros dolores para luego poder curarlos”.

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La metodología propuesta en el libro se divide en pilares fundamentales, comenzando por la observación de los objetos para entrenar la atención plena o ‘mindfulness’. Según Ortiz de Zárate, al fijarnos en detalles cotidianos que suelen pasar desapercibidos -como los destellos de luz en un espárrago de Manet o la rugosidad de unos zapatos de Van Gogh- aprendemos a conectar con el “aquí y el ahora”. Esta mirada minuciosa permite que el espectador adopte la perspectiva del artista, convirtiendo un simple bodegón en una práctica poderosa para silenciar la mente y centrarse en el momento actual.

Otro eje central del libro es el estudio de los ojos y las manos en los retratos, elementos esenciales para trabajar la empatía. Al analizar la melancolía en la mirada del ‘Caballero de la mano en el pecho’ del Greco o el poso de dolor en las figuras de Goya, el observador entrena su capacidad de identificar y reflexionar sobre sentimientos ajenos. Según el autor, este ejercicio realizado frente a un lienzo se aplica después de forma instintiva en la vida real, mejorando nuestras relaciones sociales al hacernos más sensibles a los miedos y emociones de quienes nos rodean.

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El libro también explora elementos inmateriales como la luz, el color y el espacio, destacando el concepto japonés de ‘ma’ o el vacío como fuente de paz mental. Ortiz de Zárate cita ejemplos como la calma mística de Vermeer, que actúa como un relajante visual capaz de reducir los niveles de estrés. Esta visión terapéutica está respaldada por la ciencia; las fuentes mencionan un informe de la Organización Mundial de la Salud de 2019 que recoge más de novecientos estudios científicos que demuestran la importancia de las artes para la prevención y el tratamiento de enfermedades como la depresión y otros desórdenes neurológicos.

En definitiva, la obra nos enseña a utilizar los museos como farmacias emocionales donde encontrar el equilibrio necesario para enfrentar los problemas del día a día.