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Joven, guapo y atrevido, así es Kirill Oreshkin, un chico ruso que está poniendo en vilo al mundo entero con su pasión: Fotografiarse en algunos de los edificios y estructuras más altas de Moscú, su ciudad natal. A sus 20 años la osadía que muestra en sus instantáneas le ha valido el sobrenombre del “Spiderman ruso”. Su afición arrancó a los 15 años según BBC. Pese a que no suele contar con ningún tipo de protección, salvo guantes para evitar que sus manos resbalen, asegura que nunca ha sufrido ningún accidente grave y que de pequeño tenía miedo a las alturas. Una fiebre por el riesgo que se ha convertido en moda en Rusia y que en ocasiones comparte con sus amigos.







