El gobierno griego pone en marcha un plan para deportar masivamente a los refugiados del campamento de Moria

No les considera refugiados políticos sino migrantes económicos
La mayoría procedentes de Afganistán y Siria
En el mediterráneo oriental, en las islas griegas del dodecaneso, siguen hacinados miles de personas en campamentos de refugiados como el de Moria en la isla de Lesbos. El Gobierno griego ha comenzado a poner en marcha un plan de deportaciones masivas a sus países de origen por que no les considera refugiados políticos sino migrantes económicos. En esos campos, los que más sufren la falta de salubridad y atención son los niños.
Así pues, se dejaba a los niños y niñas con enfermedades, discapacidades, víctimas de torturas y traumas. A manos de la sanidad privada o de la beneficencia de las ONGs. Esta decisión también significa que los niños y niñas del campo de refugiados de Moria no son vacunados, lo que es un requisito para entrar en las escuelas, y muchos de ellos, no están recibiendo una educación esencial.
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La mayoría procedentes de Afganistán y Siria se encuentran hacinados en el campo de Moria y los alrededores, que acoge a 14.000 personas pese a estar preparado tan solo para 3.000. Un tercio son bebés y menores de edad. De hecho, hay 1.100 menores solos, la mayoría en pequeñas tiendas de campaña entre los olivos. Y de muchos se desconoce la edad. Apenas hay agua y luz y, sobre todo, la situación empeora con la llegada del invierno y más inmigrantes. Es la cruel bienvenida que Europa da a estos niños.
