Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Sabina: "Estuve con Felipe VI y Letizia y yo leyendo versos satíricos contra la monarquía"

Joaquín Sabina alargó la juventud hasta los 50 años pero le pasó factura. No por el ictus sino por la depresión que vino después. Dice que su secreto es decir lo que piensa y que nunca fantaseó con ser cantante. Risto Mejide charla con él sobre un Chester. VUELVE A VER LA CHARLA ÍNTEGRA.

Risto Mejide: Sabes que esto es una conversación abierta.
Joaquín Sabina: Por eso estoy aquí y porque en televisión rara vez puedes hablar más de cinco minutos seguidos. Yo que amo la palabra, la hablada casi tanto como la escrita es una tremenda frustración que esté hablando el filósofo más importante del mundo y digan "vamos a publicidad".
Risto Mejide: Yo pensaba en ni siquiera repasar tu vida. Quien no te conoce no te merece.
Joaquín Sabina: Hay tantísima gente en el mundo a los que no conocemos y lo merecen todo.
Risto Mejide: Ahora me la has colado. Una cosa que le dije a Loquillo y que te repito a ti. ¿Cómo se te ocurre cantar? Eres un gran poeta que se empeña en cantar.
Joaquín Sabina: Eso vino por casualidad. Estaba exiliado en Londres en el tardo-franquismo que diría Umbral. Lavando platos como todo el mundo. Vi que en cada restaurante había un caradura que cantaba como el culo y cobraba más que yo y las chicas se iban con él. Yo tenía una guitarrita y me sabía cinco o seis canciones. Con el tiempo, sin tener oficio ni beneficio ni vocación que era escribir. Nunca fantaseé con ser cantante. Nunca. Vino. Como vienen las cosas que no tienen mucho sentido.
Risto Mejide: Te fuiste a Londres porque tienes un lío.
Joaquín Sabina: Me fui porque no podía salir del lío. Entonces no eran ETA los asesinos, eran los luchadores antifranquistas. Ahí andábamos de tontos útiles o de tontos inútiles. Estaba en el grupo de apoyo de lanzar los cócteles molotov. Empezaron a detener a la gente que hicimos eso y tenía una novia inglesa. Muy guapa. La primera y la mejor minifalda que se ha visto en Granada. Me fui. Tampoco podía irme a mi pueblo porque mi padre era policía de Granada. Me despertó y me dijo "hijo mío, estás detenido". Desde ese día, le tengo un respeto inmenso.
Risto Mejide: Tú has tenido todo a la máxima potencia. El amor, la familia, los amigos…
Joaquín Sabina: De todos modos, me sobrevaloráis. Es verdad que vivía de noche y no me ocultaba. Escribía en los bares de dudosa reputación porque me daban el humo, la música, también el anonimato que buscaba. A partir de eso, del cigarrillo y del whisky, se construyó una caricatura a la que yo contribuí. No es para tanto porque aquí estoy a los 65 años algo que ni yo, ni mis amigos ni enemigos esperaban. Me las arreglé para estirar esa peligrosa juventud hasta los 50 años. Coinciden con mi amor por la bella peruana que se viene a vivir conmigo después de mucha insistencia e inmediatamente el ictus. Afortunadamente, no me llegó a la voz. A la semana, por alguna rarísima razón que tengo que consultar con la virgen de Lourdes, no tenía secuelas. Las secuelas fueron posteriores. Una depresión muy gorda y luego volver a la vida de un modo más mesurado para el que no tenía ninguna vocación. La ‘JIme’ fue vita. Me salvó la vida y me la sigue salvando. Le debo muchísimo. Hasta tal punto que para mí era inconcebible hacer una gira con tu señora. Uno se iba de gira para salir. Ahora si no viene, no voy.
Joaquín Sabina: En la actualidad, soy monógamo pero no fundamentalista.  No entremos en detalles. Estoy enamorado de mi chica y se merece todo y más. La fidelidad es una noción cultural que ha ido impregnando la civilización occidental y otras pero no pertenece al alma humana. Sobre todo, al lado más animal del alma humana. Con los años uno deja de existir en el mercado del amor incluso los cantantes que antes fuimos de protesta y ahora somos de próstata.
Risto Mejide: Te he visto hace poco en directo con Serrat y todavía despiertas…
Joaquín Sabina: Era Serrat. Claro que hay gente que me ven con la bella peruana y me dicen “si no fueras Sabina, de qué ibas a estar con ésta”. Y digo “claro, mi trabajo me ha costado”.
Risto Mejide: Claro te has construido tú a ti mismo.
Joaquín Sabina: Y 400 canciones.
Risto Mejide: ¿A los 65 todavía se folla?
Joaquín Sabina: La respuesta correcta es no. Pero se quiere. Es decir la vocación no se pierde. Quiero pasar de largo por la pregunta pero lo de cumplir, no. Faena de aliño, no. Con lo que ha sido una, no.  Queda el onanismo que es una cosa muy recomendable y a la que soy practicante muy asiduo.
Risto Mejide: Sales del ictus y al cabo de una semana estás bien y, sin embargo, entras en una depresión.
Joaquín Sabina: Entras en una euforia de estoy vivo y luego eres consciente del peligro que has pasado y se te va infiltrando. Como no has tomado una decisión de cambiar radicalmente de vida porque crees que la vida que llevabas tenía una calidad sin la que no podrás seguir viviendo. No quería morirme. Estuve cuatro meses sin salir de mi habitación. Me dedicaba a leer y a ver telebasura. Como vino se fue pero se queda agazapada y quien ha tenido uno de esos episodios sabe muy bien que vives con un cierto miedo. De vez en cuando, asoma la patita.
Risto Mejide: Estabas dejando el tema de las adicciones.
Joaquín Sabina: Sí. Eso lo había dejado antes del ictus. Seis meses antes, estaba con la peruana en Marrakesh y dije “se acabó” sin ningún aspaviento. Por eso digo que no les sirvo para nada a las madres de los hijos perjudicados por esa sustancia. Me di cuenta de que no me proporcionaba placer si no que me lo quitaba. Algún médico dice que eso se quedó ahí agazapado. El ictus seguro que algo tiene que ver con la mala vida.
Risto Mejide: Y dice que veías la tele...
Joaquín Sabina: Sigo viendo tele.
Risto Mejide: ¿Y qué opinión te merece? Llamar telebasura a algo es llamártelo a ti mismo si lo consumes.
Joaquín Sabina: Es una especie de decorado que tengo de fondo cuando escribo o dibujo. Es igual que cuando escribía en los bares. La televisión que veo no es la más elegante del mundo pero sí me gusta ese ruido de fondo. Me gusta porque no estoy desconectado de las bajezas de mis contemporáneos. No me pongo la medalla de no veo esas cosas. Sí las veo.
Risto Mejide: ¿Te reconoces en lo que ves?
Joaquín Sabina: Reconozco que si las veo es porque tengo algo de esa vileza. Eso es mi país y por eso estamos como estamos. No se ven muchas formas de solucionarlo. Fíjate los de Podemos que han llegado con unas recetas que son del primer Carlos Marx antes del manifiesto y fíjate lo que se han llevado detrás. Llevábamos años diciendo 'joder qué país' y hay niños con malnutrición, damos dinero a los bancos y nadie sale a quemar bancos. ¡Joder qué gente tan civilizada! Pues Podemos ha metido ahí ese voto.
Risto Mejide: ¿Tú cómo lo ves con Podemos?
Joaquín Sabina: Me pasa con Podemos lo de una canción de Serrat. Me gusta todo de ti, pero tú no. Me suena muy bien todo lo que dicen pero no me gusta el soniquete. A veces los caretos tampoco. Si hoy se votara otra vez, seguramente los votaría para agitar un poco el avispero. Yo no voté. Ni siquiera cuando hice lo de la ceja voté.
Risto Mejide: No te creo. ¡Ni siquiera cuando animabas a votar al de la ceja votaste!
Joaquín Sabina: Sí, a mí el primer gobierno de Zapatero me pareció muy decente en ampliación de derechos civiles. Si en el segundo gobierno, cuando la Troika le pone la pistola en la sien y tiene que desdecirse, hubiera dimito, hubiera quedado estupendamente ante la historia.
Risto Mejide: Tú has tenido buen rollo con Gallardón, ¿no?
Joaquín Sabina: Gallardón murió. El que me parecía un lujo para la derecha cavernaria española, murió. Lo hicieron ministro y se transformó. A éste, no lo conozco. De hecho, tengo muchas ganas de encontrármelo para decirle '¿qué ha pasado?'. Era un tipo con el que se podía hablar, se podía uno tomar una cañas, hacer chistes siniestros y lo entendía todo.
Risto Mejide: ¿Qué crees que le ha pasado?
Joaquín Sabina: Es tan viejo lo del poder corrompe.
Risto Mejide: ¿Tú cómo lo ves con Podemos?
Joaquín Sabina: Me pasa con Podemos lo de una canción de Serrat. Me gusta todo de ti, pero tú no. Me suena muy bien todo lo que dicen pero no me gusta el soniquete. A veces los caretos tampoco. Si hoy se votara otra vez, seguramente los votaría para agitar un poco el avispero. Yo no voté. Ni siquiera cuando hice lo de la ceja voté.
Risto Mejide: No te creo. ¡Ni siquiera cuando animabas a votar al de la ceja votaste!
Joaquín Sabina: Sí, a mí el primer gobierno de Zapatero me pareció muy decente en ampliación de derechos civiles. Si en el segundo gobierno, cuando la Troika le pone la pistola en la sien y tiene que desdecirse, hubiera dimito, hubiera quedado estupendamente ante la historia.
Risto Mejide: Tú has tenido buen rollo con Gallardón, ¿no?
Joaquín Sabina: Gallardón murió. El que me parecía un lujo para la derecha cavernaria española, murió. Lo hicieron ministro y se transformó. A éste, no lo conozco. De hecho, tengo muchas ganas de encontrármelo para decirle '¿qué ha pasado?'. Era un tipo con el que se podía hablar, se podía uno tomar una cañas, hacer chistes siniestros y lo entendía todo.
Risto Mejide: ¿Qué crees que le ha pasado?
Joaquín Sabina: Es tan viejo lo del poder corrompe.
Risto Mejide:  ¿Has estado con Felipe VI y Letizia?
Joaquín Sabina: Absolutamente desenfadado. Sentados en el suelo leyendo versos satíricos contra la monarquía.
Risto Mejide: Tú haciendo amigos.
Joaquín Sabina: ¡Cómo tú! Uno no puede negarse a sí mismo. Además, ésa es la clave de nuestro éxito.
Risto Mejide: Hubo una anécdota de que tú le contaste un chiste y lo explicaste.
Joaquín Sabina: Qué tontería. Ya no me reciben en palacio! La que armaron por un chiste de los que contamos y que ni siquiera era tan bueno. Letizia que llevaba una vida civil y se hubiera muerto de risa, pero ahora no. Valgo más por lo que callo pero además lo que callo también son tonterías.
Risto Mejide: Crees que si hicieran un referéndum sobre la monarquía, ¿ganaría?
Joaquín Sabina: Creo que ganaría la monarquía como creo que no está tan claro lo de la independencia de Cataluña. Sí está tan claro que la gente tiene derecho a votar cuántas más cosas mejor. En otros países, a la vez que se votan gobernadores se votan medidas concretas como si legalizamos la marihuana. Aquí no. Hay una falta de pedagogía brutal. Parece una tontería pero como las palabras son sagradas. A los catalanes, les bastaba con decir no somos ingleses y no lo son.