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Paqui pierde una de sus batallas

A la madre de los mellizos le costó mucho dejar solos a sus retoños, pero tuvo que hacerlo. Luis Carlos y Álvaro ya han tomado una decisión eligiendo chicas pero, seguramente, su madre no las compartirá o al menos una de ellas.

Tras escanciar sidra, los mellizos, al fin, despidieron a su madre. Paqui dejaba a sus hijos en soledad para que tomaran la decisión más importante: elegir a sus chicas. La madre no podía evitar las lágrimas despidiéndose de Elena, una de sus favoritas, pero ni miró a Miriam para decirle adiós. A Álvaro le daba pena que su madre se hubiera marchado, pero a Luis Carlos le parecía “un milagro de Dios”.
Ya solitos, los mellizos decidieron apurar sus últimas citas multitudinarias en el agua: “Cuando empezamos, el partido lo llevabas ganando tú de goleada y estamos casi al final del partido y vamos 2 – 1”, advertía Luis Carlos a Álvaro.
Junto a las chicas fueron a hacer surf y cómo quedaba el traje de neopreno a cada uno de ellos fue motivo de broma durante todo el día: “Yo marcaba el que no marcaba era mi hermano, estoy más dotado y estoy más centrado”, decía Álvaro.  Ya en tierra, Álvaro tenía un encuentro a solas con Elena mientras Luis Carlos toqueteaba a Miriam, para enfado de Elena que se refugiaba en los brazos de su hermano.
La cita tuvo segunda parte. Esta vez buceando. Los chicos se adentraban en el agua junto a las chicas, pero hubo polémica: Luis Carlos decidió besar largamente a Miriam despertando la ira de Elena. Mientras, Álvaro intentaba hacer lo propio con Sara, pero su táctica no surtió efecto porque ella le apartaba bruscamente.
Y llegó la temida hora. Juntos, comunicaron una por una su decisión a las chicas. La primera en acudir fue Miriam, a quien Luis Carlos decía: “hay cosas de ti que no me gustan, de tu forma de ser, de tu forma de actuar… pero como todo lo demás supera a esas cosas, pues te vienes conmigo”. Miriam corría a abrazar al mellizo mientras su hermano decía: “Creo que acertáis porque los dos sois iguales, tenéis los sentimientos de aquí para abajo”; “tú directamente no piensas”, le espetaba Miriam.
La siguiente en acudir a la cita fue Sara, y el discurso de Álvaro empezó siendo el mismo: “Sabes que hay cosas que dudo, cosas que ya te he dicho que haces y no me gustan…. Como que te doy un beso y no me lo das…” Sara no podía resistir los nervios, pero Álvaro se los quitó diciendo: “Aunque tenga mis dudas, quiero que estés en la final conmigo”, ella corría a sus brazos gritando “cari” y él le cogía en brazos aprovechando para tocarle el trasero.
Y por fin llegaba Elena, Luis Carlos era el encargado de transmitirle su decisión, y lo hizo sin paños calientes: “Como persona y como niña eres estupenda pero por mucho que intento te veo  como una muy buena amiga”. “Luis Carlos piensa con lo que piensan la mayoría de los hombres, con el pene”, decía ella, “lo que no puedes hacer es decirme lo difícil y lo bueno se hace esperar”, le reprochaba.
“He intentado luchar en contra de mis sentimientos”, se justificaba Luis y Elena solo podía decir una de las cosas que más heriría a su hasta ahora candidato: “De lo que me arrepiento tendría que haber entrado a por él en vez de por ti”.
Ya a solas, Elena descargaba toda su ira, pero no contra el mellizo, sino contra Miriam: “se queda con la ‘choni’, Miriam es una suelta, una víbora, una camella, una impresentable, mal vestida, tiparraca, tipeja… Una tonta”, hasta Corde, su inseparable peluche, le dedicaba algún que otro adjetivo.