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Los siete pruebas médicas que todo hombre debería hacerse

Los siete pruebas médicas que todo hombre debería hacerseGtres

Aunque los médicos recomiendan un diagnóstico personalizado para cada paciente, existen una serie de pruebas que todo hombre debe hacerse a cierta edad como medida preventiva.

Estas siete pruebas, según El Confidencial, son:
1. Diabetes:  A partir de los 45 años o antes si existen factores de riesgo como exceso de peso, colesterol, alta presión arterial o antecedentes familiares de la enfermedad. La diabetes tipo 2 puede empezar a desarrollarse en cualquier momento. Si se detecta a tiempo, una dieta de choque puede acabar con ella. Si no, se dependerá de la insulina.  Existen dos pruebas para medir la diabetes: una medición de la glucosa en plasma (que debe realizarse tras un periodo de ayunas de al menos 8 horas), que se ofrece en la Seguridad Social, y la prueba de hemoglobina A1C, disponible en la cartera de servicios de muchas aseguradoras privadas. El Ministerio de Salud recomienda pasar la prueba cada 3 años a partir de los 45.
2. Índice de Masa Corporal: Es recomendable conocerlo para saber si estamos en las cifras consideradas aceptables. El IMC es uno de los datos más importantes que debemos conocer para hacernos una idea de nuestro estado de salud general. A partir de ciertos niveles –desde el 25– es imprescindible que nos preocupemos por reducirlo, haciendo dieta y ejercicio, si no queremos tener serios problemas cardiovasculares o padecer diabetes. Aunque su cálculo es siempre imperfecto (hay gente sana con un IMC considerado patológico, y gente enferma con un IMC normal), sigue siendo un dato imprescindible para conocer nuestra salud. Lo puede calcular cualquier facultativo y suele ofrecerse en las revisiones médicas generales, pero nada nos impide obtenerlo nosotros en nuestra propia casa. Se calcula, sencillamente, dividiendo nuestro peso (en kilogramos) por nuestra estatura (en metros), al cuadrado. Después, basta comprobar la clasificación de la OMS, para saber si padecemos sobrepeso, obesidad o delgadez (de la que también deberíamos preocuparnos).
3. Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS): A partir de los 15 años, aunque deben tener especial atención todas las personas que hayan realizado sexo sin protección o hayan consumido drogas por vía intravenosa. Hay que tener en cuenta, además, que se puede contraer una enfermedad como el sida y no notar sus efectos hasta pasada una década. Si se detecta a tiempo los retrovirales son mucho más efectivos. Los adultos nacidos entre 1945 y 1965 también deben tener especial cuidado con las hepatitis C, que podrían estar padeciendo sin siquiera darse cuenta.La mayoría de análisis de sangre (incluido el de la revisión médica del trabajo) detectan estas enfermedades.
4. Presión arterial: La presión arterial es la prueba más sencilla del mundo y se puede realizar en cualquier farmacia. A partir de los 18 es conveniente someternos a ella al menos cada dos años, aunque cuando nos vamos haciendo mayores, o si nuestros indicadores previos estaban al borde de lo aceptable, es conveniente que nuestro médico nos la mire siempre que le visitemos. La alta presión arterial es síntoma de que algo no va bien en nuestro cuerpo y el sistema cardiovascular está sufriendo.
5. Colesterol: Las autoridades sanitarias recomiendan que los hombres midan sus niveles de colesterol cada cuatro años a partir de los 20, aunque se debe aumentar la frecuencia (y realizar los controles antes) si padeces diabetes, fumas o se tiene una alta presión arterial. La hipercolesteloremia es más frecuente en los hombres. Los niveles altos de LDL, el colesterol “malo”, son un gran factor de riesgo en lo que respecta a las enfermedades cardiovasculares, y deben de mantenerse siempre en niveles aceptables. El colesterol se mide con un análisis de sangre. Aunque nos den la cifra de colesterol total en el examen médico del trabajo no podemos fiarnos de ella, pues para saber si nuestro colesterol es realmente patológico debemos conocer nuestros niveles de HDL (el colesterol “bueno”), LDL y triglicéridos. Dependiendo de sus combinaciones tendremos que seguir una u otra dieta.
6. Colonoscopia: A partir de los 50, cada 10 años. Antes y con más frecuencia si se cuenta con antecedentes familiares de la enfermedad. El cáncer colorrectal es el tercero más común, pero el segundo en mortalidad. Las posibilidades de sufrirlo aumentan con la edad. Aunque la colonoscopia es una prueba que resulta muy poco atractiva, y muchos tratan de evitar, es muy importante pasar por ella a partir de los 50. La colonoscopia consiste en la introducción de una pequeña cámara en el ano, para explorar el intestino en busca de pólipos u otros indicativos de que algo no está como debiera. Es mucho menos doloroso de lo que parece, entre otras cosas porque se anestesia a los pacientes.
7. Examen de cáncer de próstata: A partir de los 50, cada dos años. A partir de los 45 y con más frecuencia si se cuenta con antecedentes familiares de la enfermedad. El cáncer de próstata es el segundo más común en hombres, pero es de los menos peligrosos si se detecta a tiempo. El problema es que se puede padecer durante años sin que los enfermos desarrollen ningún síntoma, de ahí la importancia de someterse a exámenes en su busca a partir de cierta edad. El método estándar para detectar el cáncer de próstata es un análisis de sangre en el que se mide el antígeno prostático específico (conocido como PSA por sus siglas en inglés), una sustancia cuyos niveles aumentan cuando se está cursando un cáncer de este tipo. Se trata de una prueba muy criticada, pues da pie a muchísimos falsos positivos: falla en el 35% de las ocasiones. Es por ello que, si aparecen niveles patológicos en un examen rutinario, no debemos alarmarnos. Sólo un examen digital del recto (realizado manualmente por un especialista) revelará si, en efecto, padecemos el cáncer.