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Exorcismo en Burgos

Síntomas de anorexia y ataques de ansiedad en la niña hicieron creer a su madre que estaba poseída. Así comenzó el via crucis de la pequeña que dejó de comer y se autolesionó como penitencia. En 2012 entró en un psiquiátrico. Afirmaba que el demonio que tenía dentro la incitiba a hacerse daño. Sus padres decidieron practicarle el primer exorcismo, la ingresaron en varios hospitales y, en septiembre del año pasado, la niña acabó en silla de ruedas tras tirarse desde un tercer piso. Volvieron los exorcismos, 13 más. Rituales de más de una hora, en los que la tumbaban en el altar  y la sujetaban con fuerza provocándole heridas. Estaba obligada a rezar todos los días y, una vez que se negó, su padre la ató de pies y manos. La joven, que ahora tiene 18 años, está en un centro de menores de Castilla y León. Sus tíos denunciaron los hechos y a sus padres se les imputan delitos de lesiones y de maltrato familiar.