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Una chihuahua salva a una niña de 8 años atacada por un pitbull

Jenna posa con Honey, la chihuahua que le salvó del ataque de un pitbulChilliwack.com

Honey es una chihuahua canadiense que acaba de demostrar que el tamaño no está reñido con el valor. El pasado martes sus ladridos consiguieron distraer la atención de un violento pitbull que se había avalanzado sobre su dueña, Jenna, una niña de ocho años vecina de la localidad de Chilliwack, a escasos kilómetros de la frontera con Estados Unidos. Los mordiscos del perro de presa han dejado el rostro de la menor con importantes heridas que requirieron de múltiples puntos de sutura.

La agresión ocurrió cerca de la casa de los abuelos de Jenna cuando el pitbul consigió zafarse de la jaula en la que su propietario lo tenía recluído. El perro de presa se avalanzó sobre las piernas de la niña hasta derribarla y, una vez en el suelo, se ensañó con su rostro.
Alertado por los gritos de Jenna, la chihuahua salió de la casa y se enfrentó con sus ladridos al perro de presa. Esta acción logró que el pitbull se centrase más en Honey y dejase de lado a la menor.
La chihuahua resultó ilesa a pesar de su pelea con el pitbul que, afortunadamente, fue apresado a tiempo por su propietario. Tan solo unas manchas de sangre procedentes de las prendas de Jenna, ensuciaban su pelaje blanco.
Como consecuencia de las dentelladas, Jenna, sufre importantes desgarros y heridas en su rostro que requirieron de decenas de puntos de sutura practicados en un centro hospitalario. Todavía se desconoce si necesitará de cirugía estética para recuperarse del todo.
Todos coinciden en que la acción de la pequeña pero valiente Honey logró que el pitbull no siguiese con su instinto de morder el cuello de su presa con lo que podría haberla matado.
El propietario de violento can ha aceptado la decisión de las autoridades policiales canadienses que le han impuesto el sacrificio del animal conforme a las leyes en vigor.
Jenna también ha mostrado su valor en este dasagradable episodio. Su familia asegura que no lloró en ningún momento y que incluso en el hospital intentó calmar a su madre pidiéndole que no llorase.
Ahora, Jenna y Honey disfrutan de nuevo de su amistad. Para ella, no había dudas, "pensé que me ayudaría y así lo hizo", sentenció la niña.